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	<title>María Jesús Montero, Autor en MJLetrada</title>
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	<description>MJLetrada, abogada experta en Derecho Penal, Civil y Consumo con valores definidos.</description>
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	<title>María Jesús Montero, Autor en MJLetrada</title>
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		<title>La chica del espejo, la precuela</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Sep 2023 06:55:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[Toda buena historia que se precie comienza con un “érase una vez”, lo sabemos bien los que hemos leído y nos han leído cuentos. Y es que estas tres mágicas palabras nos remontan a nuestra más tierna infancia y a un mundo lleno de color y fantasía.&#160; Yo no sé si la historia que estoy [&#8230;]]]></description>
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<p>Toda buena historia que se precie comienza con un “érase una vez”, lo sabemos bien los que hemos leído y nos han leído cuentos. Y es que estas tres mágicas palabras nos remontan a nuestra más tierna infancia y a un mundo lleno de color y fantasía.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-justify">Yo no sé si la historia que estoy a punto de contarles es buena, pero como diría Umbral, yo he venido, mejor dicho, he vuelto, para hablar de lo mío, de historias… Y esta vez me moría de ganas de empezar haciendo uso de este malabarismo verbal.</p>



<p></p>



<p class="has-text-align-justify">Éeeeeeerase uuuuuna vez, en un lugar de cuyo nombre no puedo acordarme y donde el tiempo era medido por los intervalos de tendencias o “trending topics”, que había una mujer de edad difícil de determinar cuya única dedicación consistía en ver la vida, observarla y retratarla. </p>



<p class="has-text-align-justify">Difícil de determinar, básicamente, porque su mirada ávida de curiosidad cohonestaba mal con las arrugas de su rostro y aquellas canas incipientes y erráticas. No obstante, sin temor a equivocarme podría decir que el rango de edad física rondaría entre los 45 y 55 años.</p>



<p class="has-text-align-justify">Era lo que se conocía como “freelance”, que suena con bastante mejor empaque que “autónoma”. “Iba por libre” no suena tampoco tan mal, pero da lugar a interpretaciones sesgadas como “ir a lo suyo” que, ahora que lo pienso detenidamente, tampoco resulta desacertado.</p>



<p>Pero freelance ¿de qué?,se estarán preguntando.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-justify">Redactaba con periodicidad mensual un blog sobre temas de lo más variopinto a los que acompañaba con fotografías para enfatizar el asunto en cuestión y ,sorprendentemente para ella, le pagaban por ello: por decir y opinar en cada momento lo que pensaba que, en ese momento y en ese lugar, ya era un acto revolucionario.</p>



<p class="has-text-align-justify">Y aunque algunas veces podría parecer del todo inocua, como cuando hizo una reflexión sobre la incidencia de la ingesta de azúcar en la dieta a muy tempranas edades y a cuya entrada acompañó una fotografía de un infante cercano a los siete años con una caries generalizada en los dientes incisivos centrales, laterales y caninos, no pasó desapercibida ni para la industria azucarera ni para la de golosinas que se apresuraron a bombardear las redes sociales con la etiqueta #azúcar.</p>



<p class="has-text-align-justify">“Por qué es buena para el organismo la ingesta de azúcar”, “los 10 beneficios que no conocías del azúcar”, “el lado bueno del azúcar”, “las propiedades del azúcar”, “descubre lo que te aporta el azúcar”…</p>



<p>Acción/reacción, repercusión, como la canción “moving” de Macaco o la tercera ley de Newton, sí.</p>



<p class="has-text-align-justify">Pero esta vez se traía entre manos algo más jugoso y más arriesgado a la vez. Porque una cosa era hablar del azúcar, un tema aparentemente inocente, y otro muy distinto lo que parecía iba a ser la bomba de aquel verano.</p>



<p class="has-text-align-justify">Charitrini, la otrora pop star ochentera, a sus 70 años había sido madre por gestación subrogada. Paco, el marido abnegado de la política más influyente del país, se había fugado meses antes con su entrenadora personal y Antonio, el actor más prometedor de las pantallas había declarado en sus RRSS, en un alarde de modernismo, sentirse una medusa; incluso, careciendo de todo reparo, publicó un vídeo desnudo dando picotazos y lametones a todo el que se puso a tiro como prueba viva de su íntima convicción.</p>



<p class="has-text-align-justify">A fin de cuentas, ¿quién éramos los demás para juzgarle? Decía el tipo, si él se auto percibía como medusa, su percepción estaba por encima de los sentidos, incluso del común aunque éste nos hubiese abandonado hacía mucho.</p>



<p class="has-text-align-justify">No era de extrañar que con esos mimbres, hablar acerca de estos asuntos, aun dándole un toque impersonal o neutro haría florecer todo tipo de odiadores profesionales, se dijo. Esto no es como el azúcar.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-justify">Y aunque en cierta medida le importaba poco (o muy poco) el circo de payasos, malabaristas y leones que se montaría alrededor del artículo, la cuestión crematística era otra. A fin de cuentas, su “libertad” estaba condicionada a los avatares de la “línea” del equipo de dirección.</p>



<p class="has-text-align-justify">En su mente se pusieron en marcha los mecanismos neuronales subyacentes a la toma de la decisión, dando juego a múltiples y diversas variables.&nbsp;</p>



<p>Con luces de neón se representaba en su cerebro el musical “LA AUTOCENSURA”, siendo ésta la que se deslizaba por las escaleras cuál Madonna empujando a su paso cualquier opinión razonada del asunto a tratar.</p>



<p>“¿Por qué una mujer de 70 años no puede ser madre y un señoro sí? Y, además, ¿es que acaso ese hijo no va a ser más querido y deseado?”&nbsp;</p>



<p>-“Pero, alma de cántaro, haz las cuentas, que cuando ese hermoso bebé comience a dar tralla, van a hacer carreras de tacataca. Este asunto hace aguas.. -La autocensura se deslizaba a golpe de cadera y atusándose el pelo, obsequiando con mirada oblicua la opción descartada-</p>



<p>“Ya, ya. Pero piensa en esos padres jóvenes e irresponsables, inmaduros de manual, que no educan a sus hijos. Que los tienen como una suscripción al «National Geographic” y que para que no les incordien lo colman con toda suerte de dispositivos electrónicos!!. Una señora ya madura tiene todo el tiempo del mundo para educar a ese bebé, no crees!?”.&nbsp;</p>



<p>-“Sí, claro, visto así, piensas que es mejor calidad que cantidad. Pero el tema es aburrido y manido. Sigue haciendo aguas. Tú habla del azúcar, sigue así, anda, que lo de los hijos a edades maduras no interesa ni al Inserso».</p>



<p>“Pero, ¿no crees que es sexista criticar a esta mujer? El asunto tiene su enjundia entreverada. ¡¡¡Vamos a ver!!!!, es una prueba más del feminismo y su liberación. No se plantea el mismo debate si él es el señor mayor. Mira, ahora que lo pienso, este tipo mayor que canta va a ser padre y tiene la misma edad. ¿Te das cuenta?” </p>



<p>-“Pffff, quita, quita. Aburres a las ovejas”…</p>



<p>Descartó el tema de la gestación. Colapsó con tanta sinapsis neuronal.&nbsp;</p>



<p>“Mejor lo de Paco. Aquí no hay disputa que valga”, dijo en voz alta para auto convencerse.</p>



<p>Pero una risa interior sardónica pronto le empezó a bombardear con otras tantas variables sobre el asunto.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-justify">-“Nena, ¿en serio? Te planteas de verdad hablar sobre la crisis de los 50 y la tan manida puesta de cuernos con la jovencita que tienes a tiro de piedra!!? Pero si eso es más antiguo que el hilo negro!!!!!!”</p>



<p class="has-text-align-justify">“A ver, a ver, que el matrimonio era modélico, ojo. Que eran la personificación de la pareja feliz!!!. Que 20 años no serán nada, pero éstos acaban de celebrar su 35 aniversario…”</p>



<p class="has-text-align-justify">-“Pareces nueva. A todas luces decías que era impostado, forzado.&nbsp;Te autoengañas, te autosaboteas -dijo con evidente mala leche-. No seas mediocre. Ese tema importa un pimiento y recuerda que el chavó es primo segundo de la mujer del adjunto en la editorial, con el que te recuerdo tuviste un enganche las pasadas Navidades, que te valió una amonestación”.</p>



<p>“No, si todavía te agradezco que me recuerdes el episodio…   Descartado, descartado”</p>



<p>-“Pues si crees que hablar de Antonio es mejor idea te equivocas”.&nbsp;(Ahí le dio el tiro de gracia)</p>



<p class="has-text-align-justify">Ella seguía deslizándose a solaz, la autocensura, ayudada por la amígdala, pensó nuestra protagonista que, ahora que lo pienso, no he dicho su nombre: Aixa. (Sí, Aixa, no Axa, seguros, como solía decir cada vez que tenía que explicar el significado de su nombre y su origen).</p>



<p>Se sintió mareada. Su frecuencia cardíaca y su presión arterial iban a galope.</p>



<p class="has-text-align-justify">Comenzó a sudar de forma repentina. La concentración de dióxido de carbono en la sangre disminuyó a consecuencia de la hiperventilación, sintiendo cómo se estrechaban sus vasos sanguíneos y cómo el flujo de sangre al cerebro se ralentizaba.</p>



<p>Conocía esos síntomas. Le eran familiares.</p>



<p class="has-text-align-justify">Intentó refrescarse en el lavabo del baño de manera infructuosa, pues, del impulso repentino para alcanzarlo, cayó al suelo a plomo.</p>



<p class="has-text-align-justify">Al cabo de unos minutos vino en sí. Lo que creyó que era su voz interior le espetó con cierta dosis de dramatismo: «¡chica, qué muerte más tonta ibas a tener! ¡¡¡Q poco glamour, morir así, despatarrada y con esa mueca grotesca en la cara!!!!”.</p>



<p>Se levantó, recuperando su dignidad, alcanzando esta vez sí el lavabo para refrescarse la cara.</p>



<p class="has-text-align-justify">“Por qué en tu mundo la gente en lugar de auto percibirse medusa no se auto percibe jubilado!? Te imaginas el chollo? Barra libre en casi todo!!! Eso de ser ameba yo no lo termino de ver, ya te lo digo. Tú que opinas?</p>



<p>Pero vamos, que lo de la septuagenaria madre por gestación subrogada y lo de Paco no le va a la zaga, no.</p>



<p>En tu mundo pasan cosas graggggraaaas gragggggraaaas! Pero ya te iré preguntando para que me vayas poniendo al día, esto va ser divertido…”</p>



<p class="has-text-align-justify">Era la misma voz que segundos antes le había arrancado del ensimismamiento. Provenía del otro lado del espejo, de esa chica, la del espejo.</p>



<p class="has-text-align-justify">Definitivamente, ¿su cerebro había colapsado o, por el contrario, se habría activado el sistema reticular activador ascendente proporcionándole así una salida a lo que estaba deseando?</p>



<p>Cualquiera sabe, pero eso, como os podéis imaginar y habréis intuido, es otra historia.</p>



<p></p>



<p></p>



<p>La foto que ilustra. entrada es de Bekah Russom, vía unplash, a quien agradezco su generosidad.</p>
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		<title>Un hombre gris</title>
		<link>https://mjletrada.es/2021/04/23/un-hombre-gris/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Apr 2021 13:03:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho civil]]></category>
		<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify">Él era un hombre gris, como la canción de Sabina. En los pocos meses que duró el proceso jamás le vi reír, ni siquiera un amago de sonrisa.</p>
<p style="text-align: justify">Su aspecto, su pose, su manera de hablar eran graves, incluso me atrevería a decir que aquel hombre carecía de gracia o donosura.</p>
<p style="text-align: justify">Era correcto, exacto, pero parco en demostrar afecto o agradecimiento.</p>
<p style="text-align: justify">Apareció en el despacho con una abultada carpeta azul que asía bajo la axila como si fuese un apéndice más de su cuerpo.</p>
<p style="text-align: justify">Le invité a tomar asiento y así lo hizo, no despojándose de la carpeta, hasta que se percató de que aún la llevaba bajo la axila en una postura ridícula.</p>
<p style="text-align: justify">Comenzó a hablar con una voz gutural, espectral incluso…</p>
<p style="text-align: justify">-Mi mujer me ha abandonado -dijo mientras posaba con delicadeza la carpeta en mi mesa, como si el contenido de la misma estuviese repleto de fragilidad-.</p>
<p style="text-align: justify">-¿Qué quiere usted decir concretamente? ¿Ha dejado la vivienda sin conocer su domicilio actual?</p>
<p style="text-align: justify">-No, no -creo que se sintió ridículo y el uso de aquel término no era más que la proyección de lo que él sentía, abandono-. Quiero decir que mi mujer me pide el divorcio; según lo que he leído, quiere quedarse en mi vivienda y con nuestros hijos. También una pensión de alimentos para éstos. Aquí tengo la documentación -dijo dirigiendo su mirada y su dedo índice de la mano derecha a la carpeta-.</p>
<p style="text-align: justify">La demanda no tenía desperdicio alguno por los epítetos encadenados acerca de las cualidades de mi cliente. Parecía que los veinte años de matrimonio habían sido una acumulación de ausencias, hasta que leí “mancillar”. Desde luego no se me antojaba que aquel hombre pudiera, con su conducta, deslucir, afear o ajar a nadie, pues francamente pasaba desapercibido. A lo más, sí que daba credibilidad a que era un mueble más de aquella vivienda que había adquirido mucho antes de contraer matrimonio y que había pagado íntegramente merced a la herencia de sus padres.</p>
<p style="text-align: justify">Creí innecesario entrar en el fondo de la ruptura, como se había hecho de contrario, pues a raíz de la reforma del código civil, en el que desparecieron las causas para disolver el vínculo, bastaba como requisito que hubieran transcurrido tres meses desde el momento del matrimonio, salvo, claro que hubiesen existido malos tratos. A eso muchos rábulas, para dar una publicidad tan mezquina como falaz, la llamaban “divorcio exprés”.</p>
<p style="text-align: justify">Ni yo tenía ganas de escuchar las razones de la ruptura ni pensé que él querría entrar al trapo para desmentirlas, pero pese a mis deseos y mi intuición, tuve que oírlas como un mantra del que quiere exorcizarse.</p>
<p style="text-align: justify">-Verá usted, yo entré a trabajar en un hotel de la costa, el Bali, allí trabajaba ella de “gobernanta”. Yo era el conserje. Nos conocimos, nos tratamos y decidimos formalizar nuestra relación. Yo tenía ya mi casa y ella vivía de alquiler. Ni era gran cosa yo entonces, ni tampoco lo soy ahora, pero me sentí feliz de que ella se fijase en mí y paliar mi soledad. Con los años vinieron mis hijos, ella dejó de trabajar y yo continué en el hotel, hasta prácticamente un año en el que hicieron una regulación de empleo y me jubilé anticipadamente.</p>
<p style="text-align: justify">Es cierto que nunca tuve un carácter alegre, pero hice todo lo posible para que ni a ella ni a mis hijos les faltase de nada. Lamentablemente, mi hijo sufrió una grave enfermedad, a resultas de la cual está imposibilitado para prácticamente las tareas más elementales de la vida.</p>
<p style="text-align: justify">Creo que todo ello ha influido de forma muy negativa en mi personalidad y, finalmente en mi matrimonio.</p>
<p style="text-align: justify">-Observo que sus hijos son adolescentes y que ella pide su custodia en exclusiva. ¿Cuál ha sido la relación de usted con ellos durante el matrimonio?</p>
<p style="text-align: justify">-Pues verá usted. Teníamos los roles muy definidos. Yo trabajaba y ella cuidaba de ellos. Se encargaba de las tareas escolares, de las extraordinarias, de los médicos, de las tutorías…, pero porque así lo decidimos los dos, no queríamos que se criaran con extraños. Ni ella ni yo tenemos a nuestros padres y nuestros hermanos pues… cada uno tiene su vida.</p>
<p style="text-align: justify">-Entiendo que usted está de acuerdo con que continúe así…</p>
<p style="text-align: justify">-Sí, sí. Yo estoy de acuerdo en todo, pero no entiendo por qué en lugar de hablarlo conmigo ha tenido que exponerme así ante un Juzgado y ante mis hijos. Yo no soy gran cosa, como usted puede ver, pero no he mancillado en mi vida a nadie, me he limitado a ir del trabajo a mi casa y de mi casa al trabajo… No me gusta salir, soy poco dado a relacionarme, tengo un carácter apocado, pero no soy la persona que ella ha descrito con tanta dureza.</p>
<p style="text-align: justify">Me sentí abrumada por el modo en el sin afección alguna relataba su vida, por cómo se veía ante sí mismo y ante los demás, la carencia de vitalidad alguna en su voz, en su mirada y en su manera de proceder. Qué forma de malgastar la vida, pensé.</p>
<p style="text-align: justify">Si hubiera que haber puesto banda sonora a su vida, sin duda alguna habría sido una marcha fúnebre. Ese pensamiento casi me arranca una carcajada, que contuve inmediatamente porque observé las pupilas marrones de ese hombre clavadas fijamente en mí, como adivinando mi discurrir.</p>
<p style="text-align: justify">Convine con él, a la vista de su conformidad con los términos de lo solicitado, alcanzar un acuerdo que, finalmente llevamos a término.</p>
<p style="text-align: justify">Firmó el convenio como quien firma su sentencia de muerte, que hizo solemne tras la ratificación del mismo.</p>
<p style="text-align: justify">Me dejó tal amargor de boca que, tras el acto y café de por medio le hablé de Küppers y también de Louis L. Hay, y de la manera en que podía cambiar la visión de las cosas. No se trataba de que un pensamiento mágico pendejo -como oí en cierto video de youtube- le quitara de un bofetón la tristeza o la apatía, pero sí de ver el vaso, de cuando en cuando, un poquito medio lleno.</p>
<p style="text-align: justify">No sé por qué, pero me dio la sensación de que me tomó por una chiflada o poco profesional, pese a las referencias de persona solvente que me dijo al principio tener de mí.</p>
<p style="text-align: justify">No supe nada más de aquel hombre gris, triste y solemne, hasta el punto de que llegué al convencimiento de que, tras terminar así el libro de su vida, se la quitaría.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, hace poco, desde Costa Rica, recibí un paquete de café con una nota que rezaba así:</p>
<p style="text-align: justify"><em>“Esta es mi manera de devolverle ese café, pues no hay mayor regalo que el de dar tiempo y energía para ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.</em></p>
<p style="text-align: justify"><em>He cambiado la banda sonora de mi vida y quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir el universo sobre mí. Me quedaba, como dice esa canción, una vela encendida en medio de una tarta que se consumía. No es que me costara sonreír, es que no había aprendido a hacerlo.</em></p>
<p style="text-align: justify"><em>He dejado de ser ese hombre gris…”</em></p>
<p>La fotografía que ilustra la entrada es de Gabriel, vía unplash, a quien agradezco su trabajo.</div>
			</div>
			</div>
				
				
				
				
			</div>
				
				
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		<title>Lolo que estás en los cielos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Dec 2020 12:09:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho civil]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace poco alguien preguntó acerca de la especialización en nuestro trabajo. Me acordé de un argumento, atribuido en mi subconsciente a una gran fenicia a la que admiro de manera superlativa (Carmen Carbonell): “hay que poner huevos en muchas cestas”, o algo parecido. También de aquello que nos decían nuestros maestros, “cuando terminéis la carrera [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace poco alguien preguntó acerca de la especialización en nuestro trabajo. Me acordé de un argumento, atribuido en mi subconsciente a una gran fenicia a la que admiro de manera superlativa (Carmen Carbonell): “hay que poner huevos en muchas cestas”, o algo parecido. También de aquello que nos decían nuestros maestros, “cuando terminéis la carrera no penséis que ahí acaba vuestro esfuerzo y estudio, pues nunca dejaréis de estudiar y, sobre todo, de aprender”.</p>
<p style="text-align: justify;">Estoy a favor de aprender, de seguir aprendiendo, porque como dijo Forrest “uno nunca sabe lo que puede pasar…”.</p>
<p style="text-align: justify;">Especializarse es bueno, pero todo depende de dónde estés y del mercado que tengas. Lo digo porque yo soy abogada de pueblo y mi clientela me exige saber casi de todo. A veces me siento el típico practicante de los 60.</p>
<p style="text-align: justify;">Por aquellas fechas yo ya llevaba unos cuantos años ejerciendo y había tocado todos los palos, bueno, todos excepto el derecho laboral y el administrativo que fue odio a primer renglón. Aún no sé cómo logré aprobar ambas asignaturas, supongo que porque Dios se apiada de los seres simples&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Recibí la llamada de un señor en apuros, con un acento andaluz muy pronunciado y un deje de desesperación que pude apreciar enseguida.</p>
<p style="text-align: justify;">-Es usté la abogá? Mire usté, yo tengo un poblema mu grande. A mi Lolo me lan matao… (sollozos entrecortados), me lan mataaaaaao. El mu sinvergüenza, lo ha sisinao.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese instante demudé. No pude articular palabra. Habían asesinado a un tal Lolo y ese pobre hombre a quien llamaba era a mí!!!?</p>
<p style="text-align: justify;">-Cálmese, ¿señor…?</p>
<p style="text-align: justify;">-Evaristo, Evaristo Gómeh, pa servirle.</p>
<p style="text-align: justify;">-Evaristo, dice usted que han asesinado a Lolo. ¿Ha puesto usted denuncia por los hechos? ¿Qué relación tenía usted con Lolo? ¿Quién le ha asesinado? Todo en plan muy dramático, no sabéis lo que se ha perdido el teatro con una servidora.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Denunssia? No, no. Yo no he puesto denunsia. El Lolo es mi loro, que el de la tienda de aniamleh se lo ha cargao Y yo quiero sabé si puedo reclamarle por los daños y perjuisio. Que el mu sinvergüenza dice que el Lolo estaba retotollúo (excesivamente gordo) y que por eso se ha muerto.</p>
<p style="text-align: justify;">Me sentí aliviada, pero también con una inmensas ganas de soltar una carcajada que tuve que ahogar por temor a dañar los sentimientos de Evaristo, que seguía en la letanía maldiciendo los ascendientes y descendientes del de la tienda de animales, incluyendo los colaterales hasta el cuarto grado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Evaristo, vamos a tranquilizarnos, le voy a dar cita esta tarde y ya me cuenta usted con tranquilidad y con datos qué ha pasado y yo le diré qué se puede hacer.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa misma tarde, a la hora pactada se plantó en mi despacho Evaristo, pero no venía solo. (He decir en este punto del relato que el hombre, aparte de compungido vestía de un modo impecable, poco acorde a la imagen que me había hecho de él, con un traje de corte Hugo Boss y unos zapatos italianos cuya marca no pude apreciar porque tomó asiento de un modo inmediato, dejándose caer en el confidente y soltando con un lamento a Lolo encima de la mesa de mi despacho).</p>
<p style="text-align: justify;">No venía solo, ¡¡maldita sea mi estampa!! Al loro lo había colocado en una especie de caja-féretro y más que loro, parecía un jabalí con plumas de lo gordo e inmenso que estaba. Me llamaron la atención su plumaje, tonos azulado-verdoso, un rojo intenso y la curvatura de su pico. De manera extraña pensé en aquello de la muerte del loro con el pico en el abdomen y no, éste estaba tieso como el mástil de una bandera.</p>
<p style="text-align: justify;">Me dio un poco de grima acercarme al animal, pero Evaristo insistía, porque según me argumentó después, sólo así podría apreciar la causa de su muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Y yo, por más que miraba, sólo podía pensar que el culpable era él, que lo había engordado hasta matarlo, como a los patos a los que se les da comida y hacen paté. ¡Qué asco!, Dije para mí. Menos mal, que el tufillo de la muerte se solapaba con mi ambientador y la colonia de Evaristo.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Se da cuenta, usté de por qué se ha muerto? Inquirió Evaristo más que para hallar una respuesta, para confirmar su hipótesis.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Por el pienso? -dije en voz trémula.</p>
<p style="text-align: justify;">-Veo que usté no entiende de loros, dijo entre amoscado y apesadumbrado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Usted perdone, Evaristo, yo no distingo realmente un pollo de una gallina, y de loros, entiendo menos que de física cuántica, pero dígame…</p>
<p style="text-align: justify;">No me dejó terminar.</p>
<p style="text-align: justify;">-Verá usté, yo compré a mi Lolo en la tienda de animales de Carrefú. Mi Lolo seguía una dieta estricta en semillas, frutas y verduras, es verdá que tenía tendencia a la obesidá, era mu sedentario. No se movía apenas, pero hablaba mejó que yo. Rezurta, que yo lo compré hace un par de años en la tienda de animaleh, como ya le he dicho, y de un tiempo a esta parte veía yo que el pobre tenía lah zuña demasiao largas. Así que se lo llevé al niño de la tienda, porque aparte de lah zemillah, ellos entienden mucho de loroh, bueno, eso penzaba yo, que entendían&#8230;&nbsp;Lo que paza, es que se le ha ío la mano y mire usté, mire usté…</p>
<p style="text-align: justify;">Yo no quería acercarme ni por asomo, veía al loro tieso y entre el aspecto que tenía, el olor que ya me venía a las papilas olfativas y la cara de Evaristo empujando la caja hacia mí, terminé demudando ahogando como pude una arcada.</p>
<p style="text-align: justify;">Efectivamente, a alguien se le había ido la mano cortándole la uña al puñetero loro, que más que uña y pata, tenía un muñón, amoratado aún, como si un torrente de sangre cual géiser hubiese salido por ahí. Y ya, fijándome aún más en el animal, la cabeza la tenía necrosada.</p>
<p style="text-align: justify;">-No entiendo muy bien a dónde quiere ir usted a parar, Evaristo. Qué tiene que ver ese corte de uñas con su muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pueh, para eso estoy aquí. Me dice el de la tienda que no tiene ná que vé, que el loro se ha muerto de gordo y zambullo y que la hemorragia que ha sufrido en la uña y en su cuerpo no tiene ná que ver. Yo quiero que le hagan la utosia, la utosia, pa que determine el veterinario por qué mi Lolo que estaba sano como una pera, lustroso (yo ahí ahogué una carcajada, porque más que lustroso estaba gordo como un zollo, que decimos aquí), se ma muerto. Que lo han sisinao, sisinao.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Se refiere a una autopsia, Evaristo? ¿Una a-u-t-o-p-s-i-a al loro? Tuve que declamarlo así, porque en algún sitio había leído que parándote en cada letra de una palabra evitas soltar una sonora carcajada.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡¡¡EXACTO!!!! ¡¡¡EXACTO!!!!¡¡¡EXACTO!!!! Lo repitió como un mantra.</p>
<p style="text-align: justify;">-Vamos a hacer una cosa, Evaristo. Voy a llamar a mi amiga, que tiene una clínica veterinaria y vamos a ver qué se puede hacer. Si efectivamente, Lolo ha fallecido -quise darle un toque de dignidad a Lolo, que la había perdido totalmente metido en esa ridícula caja- por el corte de uñas, yo me comprometo a solicitar la pertinente indemnización de daños. Pero ha de entender que ha de quedar acreditado no sólo el daño, que es evidente porque está muerto, sino que ésta se produjo como consecuencia del corte de uñas y no por un atracón de comida.</p>
<p style="text-align: justify;">Llamé inmediatamente a la clínica y, al parecer, no era en absoluto extraño este tipo de autopsias a animales. Yo pensaba que sólo se hacían esos análisis cuando el animal estaba destinado al consumo humano, pero hete aquí que no, que también a animales domésticos. Lo hubiese pensado en el caso de un perro, para detectar la rabia, pero no hasta el punto de determinar la causa de la muerte de un ave.</p>
<p style="text-align: justify;">La veterinaria determinó que el animal falleció debido a una hemorragia aguda, motivada por el corte excesivo de las uñas, que las lesiones hepáticas eran típicas de los Amazonas obesos y que éstas habían contribuido a que existiera un desorden en los factores de coagulación y de ahí que apareciera la importante hemorragia que acabó con la vida del animal.</p>
<p style="text-align: justify;">El juzgado determinó que, efectivamente, de dicho informe se desprendía que la causa de la muerte fue el excesivo corte de uñas que provocó el sangrado del animal y con la hemorragia el fallecimiento, apareciendo en directa relación de causalidad el fallecimiento con la falta de pericia, diligencia y actitud para desempeñar el trabajo por parte de quien llevó a cabo el referido corte de uñas, quien, además, de haberlo efectuado correctamente, carecía de los conocimientos suficientes para saber, dado el tipo de animal frente al que se encontraba, que en ellos son frecuentes las patologías hepáticas, lo que le hubiese permitido actuar en consecuencia, debiendo haber rechazado el trabajo si no estaba capacitado para desempeñarlo, por lo que al margen de que el loro fuera obeso o que se presentara un desorden en los factores de coagulación, estaba claro que si no le hubiesen practicado un incorrecto corte de uñas, no se hubiera producido la hemorragia, frente a la que no adoptaron ninguna precaución, estando el loro vivo. Se descartó la responsabilidad de Evaristo en su cuidado, a quién se intentó culpar de no llevarlo al veterinario en lugar de llevarlo a la tienda de animales. Añadiendo en este extremo el juez que la responsabilidad más bien recaía en la tienda al aceptar un trabajo sin contar con la formación suficiente para desarrollarlos, apreciándose en ese modo de proceder tanto los elementos que configuran la culpa contractual como la extracontractual, siendo condenados al pago de una indemnización que no viene al caso ahora que la diga.</p>
<p style="text-align: justify;">Evaristo, con la indemnización, encargó una urna para Lolo que según he podido ver, tiene metida en la jaula. De vez en cuando me parece verlo hablar con él, pero eso es otra historia…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Las fotos que ilustran el blog pertenecen a Ralph Mayhew y Paolo Candelo, a quienes doy las gracias por tan bellas instantáneas.</p>
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		<title>El inconcluso divorcio de Paco y Charitrini</title>
		<link>https://mjletrada.es/2020/07/22/el-inconcluso-divorcio-de-paco-y-charitrini/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2020 06:30:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho civil]]></category>
		<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[-Abogadaaaaaaaaaaaaaa&#8230; Abogadaaaaaaaaaaaa&#8230; La voz de aquella oronda y desagradable mujer me penetraba los oídos y me producía el mismo escalofrío que a mi colega de “El cabo del miedo”. -No tienes escapatoria, o me aceptas como cliente o caerá sobre la humanidad el peso de tu rechazo -dijo con una voz gutural que hizo retumbar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">-Abogadaaaaaaaaaaaaaa&#8230; Abogadaaaaaaaaaaaa&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La voz de aquella oronda y desagradable mujer me penetraba los oídos y me producía el mismo escalofrío que a mi colega de “El cabo del miedo”.</p>
<p style="text-align: justify;">-No tienes escapatoria, o me aceptas como cliente o caerá sobre la humanidad el peso de tu rechazo -dijo con una voz gutural que hizo retumbar el cuadro de los Pulp Fiction de mi pared.</p>
<p style="text-align: justify;">-A ver, Chari -comencé con voz queda pero simulando firmeza-, de qué clase de peso estamos hablando.</p>
<p style="text-align: justify;">-Me estás vacilando, abogadaaaaaaaaaaa.</p>
<p style="text-align: justify;">Se me heló la sangre. Aquella amenaza no parecía un órdago, un envite, un pulso ni una chulería. Esa desagradable mujer iba en serio.</p>
<p style="text-align: justify;">-Esto es muy sencillo -recondujo- o llevas mi divorcio con Paco, o propago un virus de una naturaleza tan letal que va a provocar consecuencias&nbsp; difíciles de calibrar y a todos los niveles.</p>
<p style="text-align: justify;">Casi se me escapa una carcajada, que contuve por miedo a la reacción de aquella previsible mujer. Y es que me recordó, no sé por qué razón, aquella viñeta de Ibáñez en la que el profesor Bacterio ha ideado una pócima nueva y Filemón y Mortadelo luchan por no tomársela. La mente es maravillosa, me dije. Ella, que era una mezcla de Max Cady, Hannibal Lecter y Bacterio; también Ofelia, por aquella permanente quemada y exceso de peso.</p>
<p style="text-align: justify;">-Chari, ¿no comprendes que en este caso carezco de imparcialidad? Les conozco tanto a ambos que por razones de naturaleza ético profesional no voy a poder asumir -dije con la misma contundencia que cuando defiendo a un cholo sorprendido en la escena del crimen.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡¡¡Chorradas!!!, ¡¡¡excusas!! Me importa un soberano pito las cuestiones tuyas de moralidad. Aquí no hay ética profesional que valga. O asumes mi defensa y dejas al Paco en cueros, tieso y sin dónde caerse muerto o no dejo en este mundo de mierda de tuiter un ser humano con vida, al menos la que conocía, con sus fotos de terracitas, vermús a medio día, selfies y buenrrolismo cursi.</p>
<p style="text-align: justify;">Menudo órdago. Paco y Charitrini, divorcio. Yo, que había demostrado en redes mi afecto más a Paco que a Chari. Entre otras cosas porque Paco era tonto de manual, pero precisamente por eso se hacía querer. Ella, en cambio, era retorcida, suspicaz, virulenta y con mucha mala leche. Hasta en dos ocasiones había intentado hacerme desaparecer de tuiter y ahora lo que pretendía era destrozar la red entera tal y como la conocíamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Estaba claro que no iba de farol.</p>
<p style="text-align: justify;">Pretendiendo indagar en aquella maquiavélica mente, intenté sonsacarle acerca de la existencia de ese virus, de sus posibilidades de crearlo y de su naturaleza, tan letal como para destruir el mundo virtual como hasta ahora lo conocíamos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Chari, quid pro quo -solté el latinajo como un impulso irrefrenable, sin valorar que estaba ante una mujer que sabía latín, pero de otro modo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Cómo diceeeeeees, abogadaaaaa?</p>
<p style="text-align: justify;">-Que acepto el caso a cambio de que me pongas en antecedentes de ese virus, cómo ha llegado a tu poder, su propagación y sus efectos en la población de tuiter -Reconozco que lo dije con la convicción y entereza del que pide la última comida en el corredor de la muerte-.</p>
<p style="text-align: justify;">-Es justo -me contestó, como dando una prebenda-. He comprado en un laboratorio de Wuhan una pócima que contiene el orín de un murciélago y la sangre de un pangolín, este líquido se ha sometido a diversas reacciones químicas que producen en los tuiteros tristeza, melancolía, llanto incontrolado, desazón, desesperanza y un montón de “patías” difíciles de nombrar.</p>
<p style="text-align: justify;">-A ver, Chari -dije con cierta sorna. ¿Cómo vas a inocular ese virus en redes? Además, ten en cuenta que ya tenemos “odiadores profesionales”, “profesores amargados” y un sinfín de gente que no se medica.</p>
<p style="text-align: justify;">-JAJAJAJAJAJAJAJA! -aquella risa sardónica estalló de manera tan sañuda que por un momento me dejó inerme.</p>
<p style="text-align: justify;">A ver, pardilla, si esos perfiles son la sal y la pimienta. ¡Anda que no son motivo de hermandades y de lazos afectivos!. Cuando un odiador o un profesor con ínfulas lanza un tuit, es motivo de réplicas y contrarréplicas, hasta poner en evidencia o su mala baba o su incontinencia verborreica sin sentido.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo me refiero a hacer de tuiter un lugar de amargura, tristeza, desazón y desesperanza, donde no haya chispa, sólo aburrimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero, Chari, ¿no comprendes que divorciarte de Paco es como divorciar a Tip de Coll, a Mortadelo de Filemón, a Epi de Blas, a Zipi de Zape, a Miki de Duarte!!!???</p>
<p style="text-align: justify;">-Me importa un soberano carajo esa gente. Yo me quiero divorciar y esas son mis condiciones, o las tomas o te jodes tú y tuiter.</p>
<p style="text-align: justify;">-Visto así&#8230; -dije con poca seguridad y abulia-. Necesitaría que me aportaras toda la información patrimonial de la familia, certificado de matrimonio, si la vivienda que constituye el hogar familiar está gravada con hipoteca, últimas declaraciones de la renta&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">No me dejó terminar, pues sacó del bolso un montón de papeles metidos en sus correspondientes fundas transparentes y debidamente etiquetadas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Quiero quedarme con la casa y con una pensión compensatoria, dejar a Paco en la calle y sin calzoncillos, pa que tú me entiendas, abogadaaaaaa -y en un alarde de psicomotricidad expresaba estas palabras guiñándome de manera torpe el ojo izquierdo a la par que hacía una especie de mueca torcida con la boca emitiendo un sonido parecido a un chasquido.</p>
<p style="text-align: justify;">Los soltó en la mesa y se largó por la puerta de la misma manera que vino, pero dejando tanta paz como la que me había quitado al entrar y permanecer en el despacho.</p>
<p style="text-align: justify;">No tenía la menor intención de asumir su defensa, esa desgraciada había errado en dos ocasiones, y según mi madre y todas las profecías de los Arcanos mayores y menores, no hay dos sin tres.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Cómo iba yo a hacerle semejante trastada a Paco que tanto juego me daba en redes! Era simplón, en ocasiones irritante, pero carente de maldad.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, ¿cómo podía un brebaje de pangolín y murciélago afectar a la red, a todo el conjunto de tuiteros? Bah, pensé, en todo caso, habrá uno o dos casos, no más, a los que pueda afectar, los propensos a la mala leche harán visible aún más su verdadera personalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">De repente, me vino a la memoria algo que leí en cierta ocasión. Un estudio de 2017 de la Asociación para la ciencia psicológica, realizado por científicos de Missouri y Purdue, que investigaron el efecto del alcohol en un grupo de individuos, llegando a la conclusión de que éste en definitiva no te convierte en otro diferente, sólo exacerba tu verdadero yo.</p>
<p style="text-align: justify;">Consulté no obstante con mis amigos Borja Adsuara y Jorge García, que al oír mis explicaciones y mis dudas al respecto soltaron sonoras carcajadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Definitivamente no estaba dispuesta y esas dos mentes preclaras me sacaron de cualquier resquicio de duda al respecto.</p>
<p style="text-align: justify;">Armándome de valor la llamé al día siguiente. Nadie contestó.</p>
<p style="text-align: justify;">Volví a intentarlo nuevamente. Esta vez daba una llamada y enseguida saltó un contestador.</p>
<p style="text-align: justify;">Apurada, fui a WhatsApp, pero me había bloqueado, porque no salía su imagen y mi mensaje “Chari, necesito hablar contigo” sólo tenía un click.</p>
<p style="text-align: justify;">Di varias vueltas en la cama y conseguí dormir a duras penas. No llegaba a entender por qué esa mujer que estaba tan dispuesta a que tomara las riendas de su divorcio, no atendía a mis llamadas y me había bloqueado. Tuve sueños intranquilos en los que un murciélago y un pangolín me hablaban desde el otro extremo de la cama, decían ser víctimas del despiadado carácter de Chari. El uno estaba cetrino y el otro níveo, producto todo ello, según decían, de la extracción de orín y sangre, respectivamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Desperté de un sobresalto y me conecté a twitter. Una noticia me llamó la atención y me produjo una verdadera inquietud, era 11 de marzo. No, no me la produjo por ser el aniversario de los atentados de aquél nefasto día de 2004, sino porque la OMS mostraba una verdadera preocupación por los alarmantes niveles de propagación de una nueva enfermedad, nociva, letal, caracterizándola de pandemia.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que vino después de aquello lo conocemos todos, pero lo que no consiguió Charitrini, tampoco esta vez, es hacernos desaparecer de la manera que pretendía ¿o si? Bueno, en todo caso, eso siempre será otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con ello cierro la trilogía de Charitrini que, aunque no haya dos sin tres, no es bueno tentar a la suerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi agradecimiento sincero a todos los que hacen de twitter un lugar de júbilo y cachondeo, donde compartir conocimientos y vivencias, porque la vida, aunque a veces nos ponga en duras diatribas, golpes bajos, nos trate a veces de usted y sea dura de pelar, merece la pena. No voy a nombrar a nadie, porque tengo muy mala memoria, pero dicen que un gran corazón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las imágenes que ilustran la entrada pertenecen a Kelly Sikkema y Jackson Simmer.</p>
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		<title>Donde habita el olvido no hay rencor</title>
		<link>https://mjletrada.es/2020/05/07/donde-habita-el-olvido-no-hay-rencor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2020 06:30:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[Dice la canción que veinte años no es nada. Yo cada vez que oigo este bolero me acuerdo de esta frase que suele decir mi madre: “no era ná lo del ojo y lo llevaba en la mano”. Los primeros quince días de confinamiento&#160; pensamos que sería algo transitorio, pero tras el devenir de los [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Dice la canción que veinte años no es nada. Yo cada vez que oigo este bolero me acuerdo de esta frase que suele decir mi madre: “no era ná lo del ojo y lo llevaba en la mano”.</p>
<p style="text-align: justify;">Los primeros quince días de confinamiento&nbsp; pensamos que sería algo transitorio, pero tras el devenir de los acontecimientos el encierro no sólo fue masivo sino a nivel personal demoledor, y no ya por no poder salir, visitar a amigos y familiares, sino por estar rodeado de noticias de fallecimientos, curvas, contagios&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Me resistía a caer y dejarme ir como Alicia hacia una realidad paralela, así que me propuse mantener mi jornada laboral y dedicarme a organizar mi oficina, algo que había ido posponiendo desde hacía años y a asistir a todas las clases online que, desde mi colegio y asociaciones a las que pertenezco, se estaban impartiendo, dada además, la diarrea legislativa producida por la situación de crisis sanitaria. Todo lo que conocíamos y con lo que estábamos familiarizados se estaba modificando a golpe de real decreto ley.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizá fue el azar lo que hizo que uno de los expedientes en los que me fijé fuera uno de separación del año 1997, pues de manera mecánica iba destruyendo y escaneando sin fijarme en los nombres del cliente ni el contrario. Pero al ver mis anotaciones manuscritas en el expediente fijé mi atención en los nombres de las partes.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo había sido designada de oficio para la defensa de Ascensión Galindo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se presentó a mi despacho ambas tuvimos la misma reacción, pero a la inversa. Ella me preguntó por la titular, quedando muy extrañada de que aquella chica de apenas 29 años fuera la abogada designada para su defensa; yo, por el contrario, no salía de mi asombro al encontrarme como cliente con una octogenaria frente a la que se había dirigido una acción de separación.</p>
<p style="text-align: justify;">Venía vestida de una manera muy modesta, pero impecable, de un negro riguroso que hacía daño en mi retina, con la cara lavada y con el pelo recogido en un moño. Olía a colonia de bebé que dejó impregnada en toda la estancia.</p>
<p style="text-align: justify;">Era natural de Ciudad Real, donde había conocido a su marido, que se trasladó desde Úbeda para trabajar allí como curtidor, trasladándose posteriormente a Torremolinos, una vez que aquél quedó incapacitado de manera total y absoluta.</p>
<p style="text-align: justify;">De manera trémula, no supe en un principio si por mi juventud y su suspicacia acerca de mi capacidad, me entregó la demanda y la designación provisional que en mi persona había recaído.</p>
<p style="text-align: justify;">-Como verá mi marido insta la separación &#8230; perdone, la dejo leer.</p>
<p style="text-align: justify;">Leí en voz alta</p>
<p style="text-align: justify;">“La esposa, debido a la falta de afecto marital, ha venido ejercitando respecto a su esposo una conducta vejatoria e injuriosa en numerosas ocasiones, viéndose mi principal en la necesidad de presentar solicitud para ingresar en una residencia de ancianos, aunque debido a la larga lista de espera, y en tanto no sea aceptado, sigue viviendo en el domicilio familiar&#8230; por lo que el uso y disfrute de la vivienda conyugal se debe conferir a mi mandante en atención a su edad y su falta de medios, dado que sólo percibe una pensión de jubilación y no puede costearse otra vivienda, no teniendo dónde ir”.</p>
<p style="text-align: justify;">El compañero argumentaba como causa de separación la que por aquel entonces se recogía en el artículo 82.1 del código civil, en relación con el 67 del mismo cuerpo legal, que nos hablaba de las injurias, vejaciones y violación grave y reiterada de los deberes conyugales, con una ausencia de afecto marital.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde luego, la primera impresión que tuve de Ascensión no fue la de ser una mujer de carácter y mucho menos agresiva ni física ni verbalmente, pues más me pareció una persona frágil, con poco ánimo, aunque de manera contradictoria a aquella apreciación, sí atisbé en ella una pizca de valor para enfrentarse a desgracias y dificultades.</p>
<p style="text-align: justify;">Comenzó a relatarme sus 50 años de matrimonio en la que no faltaron insultos, agresiones, ausencias de afecto. El matrimonio no había tenido más que lunas de hiel. Ni siquiera el nacimiento de su única hija había cambiado el carácter hosco, violento y agresivo de su marido, que volvió al domicilio al cuarto día del nacimiento de aquella tras días de farra.</p>
<p style="text-align: justify;">Acostumbraba a ausentarse del domicilio durante días y el alcohol y otras sustancias eran buenos compañeros de viaje.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegó a tal extremo la decadencia y deterioro del marido que, según me confirmó, había ingresado en el Hospital Psiquiátrico en los años 70 al serle diagnosticado alcoholismo crónico y síndrome paranoide. Ni el tratamiento ambulatorio con neurolépticos (haloperidol y sinogán) y correctores (Akinetón) hicieron efecto, según ella porque no se los tomaba, o si lo hacía, los mezclaba con alcohol.</p>
<p style="text-align: justify;">Las estancias en el hospital psiquiátrico, a veces de hasta tres meses, en el año 76, en el año 81 y en el año 85, suponían periodos de bonanza, pero no salían gratis, no sólo por el coste económico, sino por los emocionales que se producían después. Según decía Ascensión, cogía carrerilla y bebía todo aquello que en esos periodos no había podido ingerir. “Mire usted, se tomaba hasta el alcohol de las heridas”.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Ascensión, usted percibe algún tipo de ingresos? En la actualidad, ¿reside usted en el mismo domicilio con su marido?</p>
<p style="text-align: justify;">-No hija, perdona que te trate así, pero es que eres muy joven, más que mi propia hija. Yo no tengo más ingresos que la pensión de mi marido, pero ahora no estoy en mi casa, sino en casa de mi hija, porque ha perdido totalmente el sentido y la última vez me golpeó contra la encimera y me dio con el bastón. La vecina al oírme gritar llamó a mi niña. Mire usted, si hasta lo tuve que denunciar y mi yerno casi se encara con mi marido.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Por qué cree usted que es él quien quiere separarse? Perdone que le haga la pregunta, pero más lógico me hubiese parecido que la solicitud hubiese partido de usted.</p>
<p style="text-align: justify;">-Ay, hija, yo me casé para toda la vida, me equivoqué y he tenido que aguantar con lo que decidí. Él quiere separarse porque me quiere dejar sin nada, hasta sin mi casa.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero Ascensión, ¿siempre fue así? Le pregunté extrañada por ese estoicismo.</p>
<p style="text-align: justify;">-No, no. Al principio no, pero poco a poco fue asomando la patita, hasta que el lobo que llevaba dentro salió fuera despojándose de la piel de cordero. En un principio, quise irme a casa de mis padres, pero mi madre no me quiso acoger en casa, que yo debía asumir lo que Dios había dispuesto para mí, y aguantar con lo que me había tocado. Así que sin ayuda de nadie, seguí con él, aguantando, aguantando&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Y mire usted, después de cincuenta años, lo que ahora quiere es dejarme sin nada. No entiendo ese odio que le ha minado el corazón si es que en algún momento ha tenido corazón.</p>
<p style="text-align: justify;">Con esos mimbres y con la documental que me aportó sobre sus ingresos psiquiátricos y su alcoholismo crónico monté la contestación.</p>
<p style="text-align: justify;">Pocos meses después y justo tres días antes de la comparecencia para las medidas provisionales recibí una llamada de la hija de Ascensión.</p>
<p style="text-align: justify;">Su padre había ingresado en UCI por una ingesta masiva de alcohol en estado de coma etílico, estuvo varios días debatiéndose entre la vida y la muerte con fuertes dolores abdominales por la pancreatitis no tratada y finalmente falleció dejando aquella paz que él nunca tuvo ni dio.</p>
<p style="text-align: justify;">Le pregunté por su madre y comenzó a sollozar. Me temí lo peor, aquellos segundos en los que sólo podía percibir el llanto desconsolado de aquella mujer me estaban produciendo un desasosiego difícil de dominar. La intenté tranquilizar dentro de mi desorden mental y acumulación de suposiciones</p>
<p style="text-align: justify;">-Disculpe, mi madre me ha dejado encargado que le dé las gracias y que le diga que la vida es demasiado corta para perderla en odios, afrentas y en recuerdos de agravios.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">No entendía un pimiento, lo reconozco, estaba noqueada, hasta que después de “agravios”percibí algo así como “está en un viaje de esos programados por el Inserso, en Marina D´or&nbsp;y está loca con un tal Rodolfo, el organizador, que la lleva y la trae en palmitos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Caramba, pensé, el partido no acaba hasta que el árbitro pita el final, y aquí al menos hay prórroga. Pero eso, eso es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Treinta días&#8230;</title>
		<link>https://mjletrada.es/2020/04/14/treinta-dias/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Apr 2020 11:03:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[Treinta días han pasado ya desde que estamos confinados. Se nos ha privado de libertad deambulatoria por una cuestión de seguridad nacional. Con la limitación de movimientos, concentraciones y encuentros se está tratando de contener la propagación del virus a toda la población. Somos vectores de contagio, dicen las autoridades sanitarias. Acabo de descubrir otro [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Treinta días han pasado ya desde que estamos confinados.</p>
<p style="text-align: justify;">Se nos ha privado de libertad deambulatoria por una cuestión de seguridad nacional. Con la limitación de movimientos, concentraciones y encuentros se está tratando de contener la propagación del virus a toda la población. Somos vectores de contagio, dicen las autoridades sanitarias. Acabo de descubrir otro matiz de las matemáticas y las estadísticas.</p>
<p style="text-align: justify;">El tiempo lo medimos por inercia con parámetros muy básicos, desayuno, almuerzo, aplausos y sirenas -ahí tomo conciencia de que son las 20 horas- y la cena. El día de la marmota prometía más.</p>
<p style="text-align: justify;">Para pasar el rato, los psicólogos y gurús del pensamiento positivo (lo mágico pendejo) nos aconsejan seguir unas pautas saludables: comida sana, ejercicio físico, lectura&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">He engordado dos kilos y medio desde este encierro, el ejercicio físico lo he limitado a tocar las palmas y a hacer largos recorridos desde el sofá al frigorífico y me he empapado de toda la literatura concerniente al pensamiento positivo y a la confianza reforzada. Me siento como Tom Hank en náufrago, pero con vituallas. Lo más emocionante del día y que me hace subir la adrenalina de 0 a 100 es tirar la basura al contenedor con la esperanza de encontrarme a algún ser humano que me salude. Hasta ahora no he coincidido con nadie, ni siquiera con un gato callejero.</p>
<p style="text-align: justify;">Han desaparecido las odiosas palomas de mi balcón y los gorriones han abandonado mi terraza, a pesar de que de vez en cuando, no siempre, tiro migas de pan que se quedan petrificadas en el asfalto.</p>
<p style="text-align: justify;">Los días tampoco acompañan. Siri siempre me indica la temperatura en Benalmádena, “cielos nubosos con tendencia a lluvia. La temperatura máxima esperada 17º y la mínima 14º; &nbsp;y nunca yerra. Sería más poético si dijera: “MJ, hoy va a ser otro día de mierda, justo como el de ayer y como el de mañana”, pero el que inventó esta suerte de inteligencia artificial la hizo demasiado educada.</p>
<p style="text-align: justify;">Ni siquiera se inmuta cuando le dices, “Oye, Siri, ¿se espera hoy un día de mierrrrrrda?”, porque contesta: “no te entiendo, quieres que te diga qué temperatura va a hacer hoy?”.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que me resulta más hiriente son las notificaciones de eventos. “Tiene un nuevo evento”. Me apresuro a abrirlo&nbsp; con la esperanza de encontrar un aliciente al día y, voila, es un recordatorio de una vista que ha sido suspendida. Hago otra muesca en el calendario.</p>
<p style="text-align: justify;">Que el tiempo es relativo lo estoy asumiendo a golpe de echarle paciencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que luego están los memes de whatsapp y los mensajes de ánimo. El que se lleva la palma hasta ahora y me hizo reír de una manera histriónica fue aquél que rezaba: “yo no salgo a la calle hasta que no vea una tienda de chino abierta, ésta es la señal”. Estuve dos horas en trance.</p>
<p style="text-align: justify;">En segundo lugar el de “me salgo del grupo, me volvéis a meter, es por salir un rato”.</p>
<p style="text-align: justify;">El cambio de hora fue un alivio, ya os lo digo. Pensar en positivo, pen-sar en po-si-ti-vo: ¡¡¡¡una hora menos de encierro!!!! Hasta ahí llegaron mis progresos con tanta lectura de “tú puedes cambiar tu vida”.</p>
<p style="text-align: justify;">Mis amigos cofrades también pusieron su granito de arena en eso de levantar el ánimo con el meme relativo al coletas: “Lo de suprimir la Semana Santa iba en serio, cuánto rencor”. No obstante, y como una suerte de venganza, el lunes Santo un grupo de músicos entonó el gaudeamus ígitur que se oyó por todas las calles de Málaga. Me lo pasaron por whatsapp y al oír “nuestra vida es corta, en breve se acaba” -vita nostr brevis est, breve finietur- decidí que debía volver a la lectura positiva, más que nada porque si la vida iban a ser dos días y éstos iban a seguir siendo así de mierder, mejor que una muerte en diferido era un tiro certero y “hasta luego Lucas”.</p>
<p style="text-align: justify;">Quería desterrar pensamientos negativos, reforzar la confianza y centrarme en objetivos a corto plazo.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto me llevó a pensar si no estaría en coma, en una suerte de limbo. Estaba viva, sí, pero era incapaz de moverme y de responder a mi entorno. Desde luego este estado de inconsciencia tan prolongado me estaba limando el buen sentido del humor y la alegría. Ni siquiera entraba ya en tuiter. La chica del espejo y Charitrini habían dejado de interesarme, como también los hilos de bizcochos, comida sana durante el encierro y el peregrinar de estadísticas sobre la evolución mundial del maldito virus.</p>
<p style="text-align: justify;">Vuelta otra vez con mi inconsciente, decidí como Penélope, centrar mi pensamiento en la evolución de mi orquídea. A mí no se me daba bien coser ni tejer, pero sí hacer fotos. Y allí estaba ella cada día, poniendo su granito de arena. Me llamaba cada mañana diciéndome, ¡!!eeeh, mira, una nueva flor!!! ¡ESTABA HABLÁNDOME Y YO LE RESPONDÍA!!!!&nbsp; Pensé en dos frases de película: “Houston, Houston, tenemos un problema” -ésta la decía yo- y en “la gente rara vez ve lo que tiene delante, no crees?” -ésta la decía la orquídea.</p>
<p style="text-align: justify;">Por Dios, una nunca sabe lo que puede traerte la marea. (Ésta era la tercera. Nunca se me dieron bien las matemáticas. Entonces volví a reírme como una desquiciada).</p>
<p style="text-align: justify;">Como decía al principio, han pasado treinta días, con sus correspondientes noches, desde el encierro. Y tras la lectura de diez libros de autoayuda, de pensamiento positivo y de refuerzo de la confianza he llegado a la conclusión de que el encierro físico no ha de llevar a un encierro mental que, quizá, es el más cruel y doloroso y el que me he fabricado.</p>
<p style="text-align: justify;">Como el personaje de Tom Hank, en el “náufrago”, debo valorar este momento, sobrevivir a él y seguir respirando. Que quizá la lógica y el destino estén equivocados, pero aquí estoy, hablando con mi planta, tengo mi ice tea, mis hielos tintineando en un vaso de Ikea y vale, he vuelto a perder, &nbsp;estoy triste y echo de menos no tener cerca a personas que quiero, pero sé lo que debo hacer, ¡coño que soy del atleti! y los del atleti sabemos perder, pero también sabemos como nadie remontar, así que de momento he decidido seguir respirando, porque mañana volverá a amanecer y, oye, quién sabe lo que traerá el día&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que eso será otra historia y quién sabe si volveré a odiar los lunes o los miraré con ojos chispeantes como miro y seguiré mirando mi ozelito.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p>&nbsp;</p>
<p>La foto de la entrada es de Tai´s vía unplash</p>
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		<title>La última revelación de Charitrini</title>
		<link>https://mjletrada.es/2020/03/31/la-ultima-revelacion-de-charitrini/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 12:52:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[“La muerte golpeará con su miedo a aquél que turbe el reposo del faraón”. Al igual que Sherlock Holmes, llegué a pensar por aquellos días de octubre que no era buena cosa remover a un muerto de su eterno descanso, y me vino a la cabeza la retorcida idea de que un virus o bacteria [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">“La muerte golpeará con su miedo a aquél que turbe el reposo del faraón”.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Al igual que Sherlock Holmes, llegué a pensar por aquellos días de octubre que no era buena cosa remover a un muerto de su eterno descanso, y me vino a la cabeza la retorcida idea de que un virus o bacteria tóxica habría sido colocado con bastante mala condición en la tumba del dictador para castigar a quien perturbara su descanso eterno.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya, ya sé que voy sobrada de imaginación, como también que hay que tener cuidado con lo que se piensa porque puede hacerse realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">La cuestión es que no me pareció buena cosa el traslado, la parafernalia y puesta en escena y el gasto que suponía y, sobre todo, para qué negarlo, porque soy un poquito (lo justo) supersticiosa.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El verano se negaba a abandonarnos y Greta Thunberg con bastante histrionismo se empecinaba en salvar al planeta de la maldición del cambio climático. Como hija y nieta de actores la puesta en escena comenzó con un gesto simbólico de huelga escolar y una postura de oposición desafiante, todo ello con el fin de que se redujeran las emisiones de carbono.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué pensaría aquella niña sobre los efectos nocivos de exhumar a un finado después de casi cuarenta y pico años en un mismo sitio? Porque, eso de que polvo somos y en polvo nos convertiremos está muy bien, bíblicamente hablando, pero hete aquí que, digo yo, que de química sé lo justo (mezclar aceite y vinagre, no mezclar la levadura con la sal, un gin tónic&#8230;), que el cadáver, una vez exhumado, liberaría compuestos a base de carbono, amoniaco, cloruro, sulfato, sodio, potasio, o qué se yo.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo que nadie pensó en aquello que se nos avecinaba, ni siquiera Greta.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Al decimotercer día de confinamiento, se me vino a la cabeza que todo eso del covid19 no era más que una maldición del Dictador, hecho que me fue revelado en sueños por Charitrini, esa mujer oronda que siempre está cuando menos se la necesita.</p>
<p style="text-align: justify;">Reconozco que la noche anterior no comí setas, pero sí di con casi todas las existencias que había guardado celosamente de ozelito. Claro, de ozelito y de Pesquera, que el jamón sin vino es como ir pa ná, qué tontería.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Esta vez, Charitrini iba vestida de un negro impoluto de cabeza a pies, con unas gafas de buzo y unos guantes de látex del mismo color que sus ropajes. Lo que no había cambiado era su sempiterna mala leche, pues me despertó como sólo ella sabe hacer, de un guantazo de oreja a oreja.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-Pero, pero&#8230; balbuceé.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Ni peros ni manzanas! Declamó a grito pelado. Levántate que he de contarte algo. Pon atención.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace aproximadamente cuatro meses, veinte días y dieciséis horas que Franco fue exhumado del Valle. Lo sé porque lo vi en el canal 13TV, fue una operación bien orquestada, pero pocos calibraron los efectos nocivos que todo aquello podría acarrear.</p>
<p style="text-align: justify;">Están intentando vender que es el murciélago el vector del brote del coronavirus y que ha surgido en Wuhan, pero todo eso es falso, más que una moneda de siete pesetas del Rey Migué.&nbsp; Piénsalo bien, dijo esta vez con voz queda.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso es un cuento chino.</p>
<p style="text-align: justify;">Casi suelto una carcajada por lo de “cuento chino”, pero inmediatamente me recompuse al ver la cara de Charitrini y sus reprimidas ganas de soltarme otro sopapo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-A lo que iba, que eso del murciélago y la mutación es lo que pretenden vender, pero en realidad lo que ocultan es que todo esto es producto de la exhumación. A ver, piensa, ¿recuerdas que Sánchez decía que esto de la exhumación de Franco iba a resultar ser un paso más a la reconciliación?</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-A mí lo que me pareció una verdadera putada es que lo enterraran con su mujer -y solté una carcajada que llevaba reprimida desde lo del cuento chino-.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta vez Charitrini se cabreó y me soltó ese sopapo que no me llegó a dar.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-Pero que poco sentido del humor tiene usted, coño! -mascullé entre dientes.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-Déjame seguir, porque esto tiene una enjundia entreverá, insolente.</p>
<p style="text-align: justify;">Por aquellos días, la izquierda se vanagloriaba de la gesta, mientras que la derecha más recalcitrante con la familia a la cabeza y Tejero al frente, lo calificaban de grave atropello y de profanación.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-Vamos, como el poema de Machado, españolito que vienes al mundo te guarde Dios&#8230; pensé para mis adentros, temerosa de otra bofetada de Charitrini.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Lo que todos han ocultado es que el ataúd presentaba algunos desperfectos y, que para que no se vieran, en lugar de sustituirlo por otro, la caja fue envuelta por una tela.</p>
<p style="text-align: justify;">Te puedes imaginar que esos desperfectos no eran más que minúsculos orificios por los que se fue evaporando la sustancia química y fuertemente patógena que, en contacto con la tela fue diseminada entre los asistentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que al principio sólo se representó en pequeñas gripes sin importancia, pero que fue creciendo exponencialmente al producirse un número mayor de copias del virus en circulación.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">A mí todo aquello me parecía una idea delirante, esquizoide, fruto de una perversa imaginación y, como soy un libro abierto, Charitrini aventurándose a mis pensamientos me espetó:</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-A ver, criatura, por qué crees tú que al coletas lo han querido meter en el CNI!!!? En una disposición final del Boe del pasado 25 de febrero, que no Adicional, (con los peligros que ésta última encierra y que gracias a tu bio en tuiter todo el mundo ya está prevenido), han blindado la presencia de Pablo Iglesias (qué oxímoron, jodío) en la comisión que controla el Centro Nacional de Inteligencia!!!!</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos saben la verdad y toda la verdad del nacimiento del virus, pero se enfrentan a una guerra de consecuencias inescrutables.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Charitrini no terminó la frase admonitoria, ni tampoco me dijo qué debía hacer con toda aquella información. Empezó a toser y a experimentar su pecho ciertas sibilancias, parecía el ruido del motor diésel de mi viejo Renault 5. Su rostro demudó y fue convirtiéndose poco a poco en aire, aire comprimido, dada su figura oronda y grotesca, de color verde azulado.</p>
<p style="text-align: justify;">Solo le dio tiempo a realizar una pirueta acrobática mientras se desinflaba, en la que pude leer #quédateencasa y desde entonces estoy aquí, recluida en mi habitación y pensando si acaso todo esto no es más que producto de mi imaginación, como decía Anthony Blake o, si por el contrario, &nbsp;Charitrini ha querido compartir conmigo una valiosa información, revelada en sueños.</p>
<p style="text-align: justify;">Sea como fuere, aquí seguiré hasta que alguien me diga que todo ha pasado, espero y deseo poder seguir contando cómo termina y qué hay de verdad en todo lo relatado por aquélla, pero eso será otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Las imágenes que ilustran esta entrada son de @cdc y de @joshhild</p>
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		<title>La venganza de Charitrini, la secuela</title>
		<link>https://mjletrada.es/2019/07/29/la-venganza-de-charitrini-la-secuela/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Jul 2019 06:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[Reconozco que no lo vi venir, distraída como iba contestando un mensaje. También es verdad que no era previsible que aquel vehículo parara y diera marcha atrás tan bruscamente. Cualquiera podría haber imaginado que la tracción natural del vehículo era seguir hacia delante en aquella vía de única dirección. No sentí dolor. En realidad, no [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Reconozco que no lo vi venir, distraída como iba contestando un mensaje. También es verdad que no era previsible que aquel vehículo parara y diera marcha atrás tan bruscamente. Cualquiera podría haber imaginado que la tracción natural del vehículo era seguir hacia delante en aquella vía de única dirección.</p>
<p style="text-align: justify">No sentí dolor. En realidad, no sentí nada, solo un apagón, como el de un ordenador pero sin musiquita.</p>
<p style="text-align: justify">Tampoco vi túnel, ni luz, ni otras zarandajas. Allí no había nada. Silencio absoluto y oscuridad sepulcral y también, por qué no decirlo, mucha paz.</p>
<p style="text-align: justify">Estuve en ese estado durante un buen rato que no supe calibrar con exactitud y en cuyo transcurso me asaltaron varias dudas:</p>
<p style="text-align: justify">Si no sentía nada, ¿estaba muerta? En caso afirmativo, por qué no veía luces por ningún sitio o familiares que vinieran a por mí? Acaso estaba en el purgatorio? ¿En el infierno quizás?</p>
<p style="text-align: justify">Comencé a tararear una canción de Leiva, esa de “mira hacia el cielo, baja la guardia que pase la tormenta, que no estás solo, que estás de espaldas y no te das ni cuenta&#8230;»</p>
<p style="text-align: justify">Pero nada. Aquello no era cosa mía, ni modo, como dirían los mejicanos. Allí no aparecía ni el Tato.</p>
<p style="text-align: justify">De puro aburrimiento me dormí, no tenia qué hacer, ni con quién hablar ni a dónde ir, pues no se veía un pimiento.</p>
<p style="text-align: justify">Un traqueteo violento y un sonido agudo me despertó.</p>
<p style="text-align: justify">Era lo más parecido a un dispositivo sonoro, sí, a la sirena de un vehículo de emergencias. ¡¡¡Eso era!!!!&nbsp; Seguía sin ver nada, tampoco podía articular palabra y por mucho que lo intentaba cualquier esfuerzo fue en vano.</p>
<p style="text-align: justify">El sonido se fue haciendo más agudo y más cercano hasta que me resultó insoportable. De repente dejó de sonar. Intuí un murmullo ininteligible de gente y a quien parecía ser un agente del orden gritar.</p>
<p style="text-align: justify">Mierda, pensé, no era una ambulancia, debía ser un vehículo de atestados.</p>
<p style="text-align: justify">-“Por favor, retírense. Vayan fuera del cordón de seguridad. ¿¡¡No ven el charco de sangre!!? ¡¡Un poco de respeto!!”</p>
<p style="text-align: justify">¿¡¡¡Sangre!!!? ¡¡¡Dios Santo!!! Dijo sangre, creí que me volvía a desmayar. Siempre me ha dado aprensión la sangre, pero es que además el agente dijo “charco de sangre”, con lo que aquello era un plus.</p>
<p style="text-align: justify">-Soy el subinspector Ramírez, identifíquese&#8230;</p>
<p style="text-align: justify">No pude oír mas porque me desmayé.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">-“Veo que ya está despierta. Ha sufrido un traumatismo craneoencefálico severo con pérdida de conciencia y múltiples traumatismos. Le hemos realizado una RM y afortunadamente no hay coágulos. Estará muy dolorida pero le hemos colocado un chute completo para q no sienta dolor.</p>
<p style="text-align: justify">Pensé en Drogoteca, las drogas al fin y al cabo no son tan malas. Pero no pude expresárselo a quien me hablaba.</p>
<p style="text-align: justify">-“No se preocupe en hablar. Tardará en hacerlo. No hemos podido localizar a nadie, no llevaba usted móvil, así que la policía está intentando localizar a sus familiares”.</p>
<p style="text-align: justify">Maldita sea, pensé. Bueno más bien lo que pensé fue “mecagoenmiputavida”. Pasarían horas hasta que alguien me echara de menos, salvo mi Procurador, a quien le estaba escribiendo que me vencía el plazo para contestar a una demanda reconvencional y estaba en el día de gracia. Justo cuando el incidente. En gracia De Dios, no te jode. Sería el único que se extrañaría de que no la mandara y lo dejara a medias en la conversación.</p>
<p style="text-align: justify">Me vencía el sueño, pero la preocupación de que se declarara precluído el derecho me angustiaba más. Empecé a memorizar los hechos de la demanda aun a sabiendas de que sería en vano. El juzgado no suspendería el plazo pues había sido responsabilidad mía agotarlo y eso me atormentaba más que el no poder hablar.</p>
<p style="text-align: justify">Al fin y al cabo aquella voz dijo “de momento”, con lo que aquel complemento preposicional me daba un hálito de esperanza.</p>
<p style="text-align: justify">Intenté relajarme usando la respiración que me enseña mi profe Marta en el baile, pero creo que me dormí por el chute de drogas que gota a gota notaba penetraban por esa cánula que me habían colocado en la mano.</p>
<p style="text-align: justify">Me sumergí en un sueño profundo y, como Alicia, iba cayendo por un agujero largo y angosto y fui a parar como Dorita a una suerte de lugar mágico.</p>
<p style="text-align: justify">Me imaginé entonces que yo, al igual q aquélla, habría ofendido a Charitrini (como bruja que era) y, en su venganza premeditada, embistió su vehículo contra mí haciéndome caer hacia aquel lugar.</p>
<p style="text-align: justify">Yo solo anhelaba ir a Tonga, por el amor de Dios, todos lo sabían, y aquello no era más que una conjura de Charitrini con el destino.</p>
<p style="text-align: justify">Al menos no tenía hambre y tampoco sentía dolor, así&nbsp; que comencé a caminar por una carretera que parecía secundaria hasta que me encontré con un peón camionero que andaba arreglando un socavón.</p>
<p style="text-align: justify">-“Disculpe &#8211; le dije- ¿me podría indicar cómo se llama este lugar?”</p>
<p style="text-align: justify">Me miró de hito en hito y me contestó.</p>
<p style="text-align: justify">-“Tuiterlandia. Aquí cada uno puede ir donde quiera, decir lo que quiera y hacer lo que quiera. No hay reglas. Ahora bien, tienes que tener cuidado, porque hay trolls, gente sin corazón, cobardes y mezquinos, que pueden desde someterte a un juicio sumarísimo, al bloqueo o a la expulsión. Ve con cuidado, muchacha”.</p>
<p style="text-align: justify">-“Pero oiga -balbuceé-, yo solo quiero volver a mi mundo, pero antes del vejigazo.</p>
<p style="text-align: justify">Una risa estridente dejó al descubierto una dentadura escasa en incisivos. Me recordó al risitas.</p>
<p style="text-align: justify">-«Mira, habla con cualquier influencer de tuiterlandia. Con su habilidad y destreza te indicará el camino de vuelta, a ser posible, antes de ese vejigazo, como dices».</p>
<p style="text-align: justify">-«Y ¿cómo puedo saber quién es el influencer ese?» Le pregunté esperanzada.</p>
<p style="text-align: justify">-«Tienes acceso gratis a internet en las estaciones de servicio. Sigue recto este camino y en la primera rotonda avistarás una de ellas. Allí encontrarás un surtidor de ordenadores disponibles. Creo que sólo necesitas proporcionar tus datos personales y darte de alta en la red. La elección del infuencer depende de ti, de la magnitud del problema y de las habilidades que pretendas usar».</p>
<p style="text-align: justify">-«De acuerdo -asentí-, pero no sé yo si eso funcionará. Aquí creo que me trajo una tal Charitrini, sospecho».</p>
<p style="text-align: justify">Su cara demudó.</p>
<p style="text-align: justify">-«Hostias, Pedrín. La bruja de tuiterlandia. Muchacha, ¿eres tú la que la pones en evidencia en la red con tus chistes? El año pasado la liaste parda, tuvimos comidilla durante todo el otoño. Pues he de reconocer que lo tienes chungo, sí. Pero igual, si atinas bien con el influencer, hasta tienes suerte».</p>
<p style="text-align: justify">Caminé durante casi hora y media, me sorprendí al no sentir ni hambre ni cansancio a pesar del tiempo que ya llevaba en ese lugar. A los lados de la carretera había pequeñas edificaciones pero no aprecié gente, solo esas construcciones simples con un pequeño huerto alrededor. No faltaban tampoco los cipreses que apuntaban a un cielo anaranjado, ni antenas de red orientadas hacia el infinito. Supongo que estarían conectados.</p>
<p style="text-align: justify">Tal y como me había dicho aquel peón, avisté en seguida el terminal. Un señor muy amable me dijo que el acceso era gratuito y que solo tenía que dar mis datos personales.</p>
<p style="text-align: justify">Entonces recordé lo que siempre dicen Borja Adsuara y Jorge García Herrero: “cuando el producto es gratis, el producto eres tú”.</p>
<p style="text-align: justify">Navegué por internet en busca de los más influyentes, pero nada. No tuve suerte al primer intento. La primera página que avisté era “Brandwatch”, una tal Gemma Joyce que aparecía como social data journalist publicaba un artículo en el que aparecían desde Liam Payne, Donal Trump y Justin Bieber; también un tal Ronaldo. Nunca había interactuado con ellos, así que volví a intentarlo, esta vez con colegas de profesión, por eso del corporativismo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify">La primera página en búsqueda de google de los 20 abogados más influyentes &nbsp;era del periódico expansión. Me mosqueé un poco porque recordaba que éstos me quisieron hacer una página central a todo color como abogada del momento por el módico precio de unos euros que no estaba dispuesta a pagar. Con las expectativas no es de buenos cristianos jugar, así que puse un tanto en duda la información, pero no tenía nada, así que la ojeé.</p>
<p style="text-align: justify">En fin, me dije, no tienes nada que perder, y &nbsp;cliqueé la página.</p>
<p style="text-align: justify">Estaba de suerte, porque entre éstos aparecía mi amigo Manuel García Trevijano y Borja Adsuara, también Alfredo Herranz.</p>
<p style="text-align: justify">Conocía al resto, pero me decanté por Borja, al fin y al cabo él era mi cómplice en las chanzas con Charitrini y seguro que me indicaría el camino de vuelta y sin vejigazo. Además, aquello era tuitterlandia y no sería sometido a un proceso por tráfico de influencias ni por cohecho, digo yo. Aparecía en el último lugar, pero recordé las enseñanzas del cura de religión de bachiller, con esa matraca relativa a que los últimos serían los primeros</p>
<p style="text-align: justify">Le di las gracias al del surtidor, no sin antes preguntarle cómo podría encontrar a Borja Adsuara y si lo tenían en aquella comunidad como alguien de reputada solvencia, pues veía que en internet aparecía en el vigésimo lugar.</p>
<p style="text-align: justify">-“Muchacha, Borja Adsuara aparecerá en el vigésimo lugar porque no ha pagado la cuota del periódico ese, pero aquí se le reconoce como el más sensato de la comunidad, reúne todo lo que se necesita para permanecer en el top, es educado, cordial, hace hilos interesantes, provoca el diálogo y además maneja un humor inglés digno de los Monthy Phyton.</p>
<p style="text-align: justify">Lo podrás encontrar si sigues el camino de las baldosas color nude. Las amarillas no, que está llena de independentistas que nos tienen la cabeza loca. Hasta han reivindicado estas tierras como creación de su intelecto y montan cada pollo que cada dos por tres se produce un bloqueo masivo y se originan explosiones de meteoritos en la atmósfera diez veces más poderosas que la bomba atómica lanzada en Hiroshima. Por culpa de estos meteoritos hemos tenido que contratar a varios peones camineros. Nos tienen muy jodido el lugar y es que aquí se puede decir de todo, pero las consecuencias pueden ser devastadoras, desde el ostracismo al bloqueo. Luego está la muerte en twitter, el puff, pero de eso se encarga el Juez Zipper, que es uno de los más equidistantes”.</p>
<p style="text-align: justify">Seguí su consejo, y me encaminé por aquellas baldosas nude. Algunas estaban algo desconchadas y para entretenerme me puse a jugar con trozos de tejo, lanzándolo a puntapiés y a la pata coja.</p>
<p style="text-align: justify">Así pasé un buen rato, hasta que el camino pareció terminar y un destello de luz me deslumbró.</p>
<p style="text-align: justify">-“¡Hombre, Mjletrada, tú por aquí! El año pasado fueron unas setas, ahora veo que el caso se ha complicado un poco. No debiste hacer tantas chanzas sobre Charitrini, aquí la gente te ríe mucho las gracias, pero al no disponer de cuenta, su reputación depende de lo que dices. Ya sabes el axioma: ”si no hablas de ti y te encargas de gestionar tu perfil, otros lo harán por ti”.</p>
<p style="text-align: justify">Reprimí mis ganas inmensas de abrazarle, pero me contuve, porque sabía que me echaría a llorar y le afectaría a su capacidad de resolver el problema. Debía ser empático, desde el punto de vista emocional, pero frío y racional, porque sólo desde la distancia podría aportar la mejor solución.</p>
<p style="text-align: justify">-“Pues ya me dirás&#8230; Porque volver quiero volver, pero antes del tremendo vejigazo. Y sólo tú puedes ayudarme”.</p>
<p style="text-align: justify">-“Lo que debes hacer es sencillo, desaparecer durante un tiempo, esfumarte, hasta que Charitrini deje de ser un hecho noticiable en esta comunidad. Pasarás desapercibida por cuanto no eres relevante en tuitterlandia, no apareces como influencer en ninguna estadística de la red, caes bien, sí, pero ya sabes que los afectos son inconstantes. El año pasado, ya se aportó un Acta notarial que indicaba la poca repercusión de tus aportes por no decir ya la poca interacción, así que mi consejo no es otro que pasar desapercibida y Charitrini aquí dejará de tener perfil alguno. Se esfumará como las lágrimas en la lluvia”.</p>
<p style="text-align: justify">En esas estábamos cuando de repente un meteorito colisionó contra una de las baldosas del camino dejándola hecha añicos, otro bloqueo masivo, pensé para mis adentros.</p>
<p style="text-align: justify">Produjo tal impacto el jodío que me elevó por los espacios siderales a una velocidad que intuí era superior a la de la luz.</p>
<p style="text-align: justify">Perdí de vista a Borja, tuitterlandia se fue haciendo cada vez más pequeña y remota y no sé cómo fui a parar a un contenedor de cartón reciclable. Agradecí que no fuera el de restos orgánicos por lo escrupulosa que soy.</p>
<p style="text-align: justify">Me levanté con la dignidad que aún conservaba y me encaminé hacia el paso de peatones que se encontraba a dos pasos y medio del contenedor. Esta vez sí vi el vehículo y cómo su maniobra cambió de manera inopinada. Pero estaba prevenida y di un salto esquivándole. Nos miramos la oronda conductora y yo y solté unos cuantos exabruptos que se perdieron con el viento.</p>
<p style="text-align: justify">Por si acaso, desapareceré de tuitter por un tiempo; no sé si volveré, pero eso es otra historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Agradecimientos:</p>
<p>A Carmen Carbonell, Manuel Pérez, Patricia de Dios y MJ Hidalgo, por compartir mi día a día y estar siempre. Mis amigos.</p>
<p>A Borja Adsuara, por su saber estar.</p>
<p>A Leopoldo Gandarias porque me ha enseñado que el derecho tributario no está reñido con la gracia.</p>
<p>A Jorge García por acercarme ese rollo de la protección de datos como las series de TV.</p>
<p>A Millenium y J. Grau por sus aportes sobre derecho internacional privado y lo que me enseñan en mi trabajo.</p>
<p>A Miki &amp; Duarte por arrancarme cada día la sonrisa pese al panorama que vivimos.</p>
<p>A mi tocaya Mjesus por enseñarme a respirar y decirme que me quiere. Esa camiseta del atleti la guardo en mi ❤️.</p>
<p>A Pucho porque nos separaron al nacer, solo que el jodío no engorda y yo ya estoy rodando.</p>
<p>A Javi, Toni, Marcos, Makakin, Mercedes, por compartir música y risas.</p>
<p>A Manuel Trevijano, Alfredo Herranz y Raúl Gámez por su fina ironía.</p>
<p>A Mª Isabel por su complicidad y su humor. También por no tener filtro y bloquear al primer clic. La adoro.</p>
<p>A Manuel Zamora por su amistad y encajar los lunes como yo los viernes.</p>
<p>A Lucas por proclamar los viernes a la hora del Ángelus.</p>
<p>A Natalia Velilla y Ladycross por sus aportes y su humanidad.</p>
<p>A Mariló Rivera por su gracia y su arte.</p>
<p>A Ana espinosa, Ispinola, Flami, Ro, DJ, Silvia&#8230;por esos hilos locos.</p>
<p>A Yolanda Vidal, Maribel Orellana y Fabio por sus bromas y sus chistes, tan de cada día.</p>
<p>A Ana y su rebonico, por ese romance con final feliz, a pesar de esas comidas con la que ella amenaza hacer.</p>
<p>A Pablo G. Vázquez por esos vídeos que son lo más y enseñarme derecho financiero.</p>
<p>Al Páter (Bartolomé) por acercarnos cada día el santoral con todo el arte del mundo.</p>
<p>A Sacra Cobos por su sonrisa, que, junto con la de Cristina Pérez, iluminan mi tl.</p>
<p>A Jorge vives porque lo tengo engañado.</p>
<p>A mis cartageneros Ángel, Cubi y Antonio porque son auténticos gentelmanes.</p>
<p>A Mª Ángeles Jimenez y Ruth por compartir desayunos y buenos días.</p>
<p>A Nando por sus lunas y su gato políglota.</p>
<p>A Nieves, servidora, &nbsp;por dejarme compartir un trocito de intimidad y ser del Atleti, que eso une.</p>
<p>A J. G vallecillo por sus buenos días tan medievales.</p>
<p>A Josan por su arte culinario.</p>
<p>A mis notarios, LLopis y Rosales porque demuestran que eso de ser notario no es de ser graves.</p>
<p>A Escarlata Gutiérrez por su forma de acercarnos su trabajo, con una hermosa sonrisa.</p>
<p>A Oui c’est moi porque intuyo q lo nuestro es el principio de una gran amistad<span class="Apple-converted-space">&nbsp;</span></p>
<p>A M. Nokitakashi, por ese vermú q nos debemos.</p>
<p>A Carmen Álvarez por su humor inglés y ser una mujer de 10, a la que le debo unas cuantas resacas.</p>
<p>A Gallego Rey por su forma de escribir, tan suya.</p>
<p>A Raquel Centeno y Carmen Rodríguez por su afecto inmerecido.</p>
<p>A Teo por quedarse en mi tuiter y no aburrirse.</p>
<p>Y a tantos y tantos otros que hacen que esto sea un sitio agradable donde asomarse.</p>
<p>Pido perdón por las omisiones, lo he hecho de memoria y todos sabéis que soy Dori, por eso ya sé que no están todos los que son, pero son todos los q están.</p>
<p>Nos veremos en el próximo curso!!!</p>
<p>Lal imagen que ilustra la entrada es de Caitilin Wynne.</p>
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		<title>Un desahucio, unas cajas y un triunfo</title>
		<link>https://mjletrada.es/2019/06/07/un-desahucio-unas-cajas-y-un-triunfo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2019 06:00:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho civil]]></category>
		<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[No suelo recordar con la intensidad que debiera todos los asuntos que he tramitado en el despacho, tampoco los de mi vida cotidiana, supongo que debe ser por un defecto en mi memoria ram. Padezco de lo que se denomina “memoria selectiva”, ésa en la que para que algo quede retenido en ella me impacte, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No suelo recordar con la intensidad que debiera todos los asuntos que he tramitado en el despacho, tampoco los de mi vida cotidiana, supongo que debe ser por un defecto en mi memoria ram. Padezco de lo que se denomina “memoria selectiva”, ésa en la que para que algo quede retenido en ella me impacte, puede ser un olor, una comida o un gesto&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, ahondando en ello, he descubierto que no soy nada especial, porque ya Einstein habló del tema al manifestar que sólo lo que nos emociona, no importa si son alegrías o disgustos, no se olvida. Al parecer, el cerebro retiene esas situaciones porque la emoción que las acompaña activa las regiones implicadas en la formación de las memorias, como el hipocampo y la corteza cerebral. Además, la liberación de hormonas como la adrenalina contribuyen a reforzar la memoria de las situaciones emocionales.</p>
<p style="text-align: justify;">En septiembre de 2000 acudí por primera vez a un lanzamiento, la primera y la última, también he de decirlo. No resulta nada agradable encontrarte a bocajarro con el dolor, el desgarro, la desesperanza, la frustración, en suma, que era lo que yo imaginaba que me iba a encontrar.</p>
<p style="text-align: justify;">Se trataba de un pequeño apartamento situado en una segunda planta sin ascensor de un conjunto residencial construido en la época del boom inmobiliario, aproximadamente en el año 1975-79 en Benalmádena, a pocos metros de la playa. Es la época en la que abren hoteles como el Barracuda, Playa retiro, el Hotel Castillo Santa Clara&#8230; El conglomerado, en su origen un hotel turístico, sufrió la reconversión y devino en una suerte de apartamentos, tipo estudio.</p>
<p style="text-align: justify;">A las diez de la mañana nos presentamos la pequeña comitiva judicial formada por dos agentes, el Procurador y yo, auxiliados de dos policías locales y un cerrajero.</p>
<p style="text-align: justify;">Franqueando la puerta, nos estaba esperando una señora que rondaría los cuarenta y tantos años largos. Había recogido unos pocos enseres dejando en el recibidor varias cajas que contenían libros, fotografías y lo que supuse eran artículos de souvenir.</p>
<p style="text-align: justify;">El ambiente que se respiraba daba un poco de grima, supongo que por mi predisposición.</p>
<p style="text-align: justify;">Disponía de un pequeño salón con cocina americana, baño y una habitación. El salón como estancia principal estaba decorado con cartas astrales, imágenes de magos, druidas y velas. Las estanterías, las pocas de las que disponía la vivienda, se encontraban vacías de libros, pero con imágenes religiosas que daban a la estancia un ambiente tétrico, tenebroso.</p>
<p style="text-align: justify;">-Buenos días. Venimos del Juzgado. Como sabe, tenemos que levantar acta para verificar si existen daños en la vivienda, proceder al cambio de cerradura y entregar la posesión al arrendador, propietario de la vivienda&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">En éstas, el cerrajero ya había comenzado a quitar varios tornillos y estaba mano a mano con el bombín de la cerrdura.</p>
<p style="text-align: justify;">-Si, les estaba esperando&#8230; Es lo único que dijo Amelia a media voz.</p>
<p style="text-align: justify;">No era necesario cambiar la cerradura, tenía aquí el juego de llaves para entregarlo, dijo en un tono tranquilo y pausado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno, nosotros tenemos la obligación de levantar acta y es el propietario el que decide cambiar la cerradura -dijo con una voz gutural el agente, pretendiendo dar cierta solemnidad al acto-. De repente, se volvió al escuchar el sonido sibilante de una especie de destornillador mecánico.</p>
<p style="text-align: justify;">-Como ve, el cerrajero está ya en ello.</p>
<p style="text-align: justify;">Debe saber que respecto a los bienes que deje en la vivienda, es este el momento de llevárselos, de lo contrario se entenderá bienes abandonados y el propietario&#8230; (miró en rededor a las velas, las vírgenes, los druidas y dos cajas de cartón)</p>
<p style="text-align: justify;">Amelia no le dejó terminar.</p>
<p style="text-align: justify;">-He sacado de la vivienda todo lo que quería llevarme. He dejado en estas cajas fotos, libros que pueden hacer suyos, si lo desean.</p>
<p style="text-align: justify;">Me adelanté al agente y hablé con Amelia.</p>
<p style="text-align: justify;">-Amelia, soy la abogada del Sr. Cercedilla, si lo desea, no es necesario que deje aquí los libros y fotos. Son dos cajas y sería triste que fueran al contenedor. ¿Desea usted que gestione este asunto con la biblioteca municipal?</p>
<p style="text-align: justify;">Me miró de hito en hito, clavándome la mirada y examinando cada una de mis palabras y gestos, la declamación de aquéllas y la postura que empleaba al expresarlas.</p>
<p style="text-align: justify;">-No.</p>
<p style="text-align: justify;">Y dirigiéndose al agente que se había dirigido a ella en un primer momento, le preguntó.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Puedo, en lugar de dejar las cajas aquí, regalar estos efectos a la abogada?</p>
<p style="text-align: justify;">Me dejó inerme y creo que también al agente. Nos cruzamos las miradas, él perplejo, y yo queriéndome que me tragara el mediterráneo. ¿Quién me mandaba a mí meterme donde no me llamaban? Sobre todo, acudir al lanzamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">-Si la Letrada no tiene inconveniente, (me miró como buscando mi aprobación), que hable con el propietario. Por mí puede usted dejar las cajas, hago constancia en el acta de las mismas y de lo que ha manifestado -espetó el agente-.</p>
<p style="text-align: justify;">El cerrajero acabó de montar la cerradura y se dio por terminado el acto, con la entrega de la posesión y las dos malditas cajas que por arte de birlibirloque pasaron a ser mías.</p>
<p style="text-align: justify;">Amelia se marchó sin hacer ruido, con dos maletas tipo Samsonite de una tamaño XXL. No consintió ni que el Procurador ni yo le ayudásemos, en un alarde de dignidad recuperada.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, al descender el último peldaño, se volvió a mí y me espetó: “Abogada, espero que haga un buen uso de lo que dejo, quizás le ayude a usted más de lo que supone”.</p>
<p style="text-align: justify;">Me dejó intrigada. ¿A qué se refería? ¿Acaso contenían un tratado sobre gestión del tiempo? ¿Tus zonas erróneas? ¿Cómo hacerse millonario en un día? (Eso último seguro que no, me dije a mí misma).</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">De natural curiosa, no pude resistirme y convencí al Procurador para que me ayudara a llevarme las cajas al coche.</p>
<p style="text-align: justify;">No esperé a llegar al despacho y allí, a una temperatura cercana a los 32<u><sup>o</sup></u>, con más intriga que un niño en la madrugada del día de Reyes, me dispuse a sacar uno a uno el contenido de esas cajas.</p>
<p style="text-align: justify;">Para mi sorpresa, lo que allí se encontraban eran, cartas astrales, fotos antiquísimas en las que deduje figuraba la señora Amelia con unos atavíos un tanto esperpénticos, cartas de tarot y libros de un tal Michael Shermer: “Por qué creemos en cosas raras”, “las fronteras de la ciencia”, “El ojo escéptico”&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La siguiente pregunta que me hice fue para qué iba a servirme a mí todo aquello. A ver, nos desenvolvemos en el terreno de los hechos, intentando darles encaje en una pretensión viable, reconozco que a veces hacemos malabarismos, pero esto era ya rizar el rizo.</p>
<p style="text-align: justify;">Años después, para mi sorpresa hallé la respuesta. &nbsp;Concretamente, 6 años, 6 meses y 6 días después. Al rememorarlo ahora me da aún más canguelo que pudor&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Me designaron de oficio la defensa de una tal Pepita Carmona, vidente, tarotista, que presuntamente había estafado a una mujer de 65 años, la cual había abonado por sus servicios la friolera de 200.000 euros.</p>
<p style="text-align: justify;">En las conclusiones que formulé, basándome precisamente en las tesis de Shermer, puse de manifiesto que era evidente y notorio cuáles eran los servicios de la Sra. Carmona, y que sus resultados o sus efectos más bien, sólo dependían de las creencias de la supuesta víctima. Que ésta era consciente de que pagaba la consulta por unos servicios espirituales o mágicos que iban a solucionar sus problemas y que, de forma clara y meridiana, quien pagaba por ello debía ser consciente de que podían funcionar o no, dependiendo de su convicción, no correspondiendo al Tribunal ni a la defensa valorar las creencias mágicas, esotéricas ni paranormales de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">He de reconocer, sin rubor alguno, que durante el informe sostuve entre mi manos el mago, pero eso, eso es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>La ruptura de Paco y Charitrini, las nuevas tecnologías y la rotura de un himen.</title>
		<link>https://mjletrada.es/2019/04/04/la-ruptura-de-paco-y-charitrini-las-nuevas-tecnologias-y-la-rotura-de-un-himen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Apr 2019 06:30:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[Mi abuela solía decirme que hoy los matrimonios no se aguantan nada. Era una mujer muy creyente, aunque a mí más bien me parecía que estando en el ocaso de su vida tenía necesidad de creer. Solía compartir mis inquietudes con ella, pues tenía un sentido común intacto, aunque su cuerpo no le obedecía. Según [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Mi abuela solía decirme que hoy los matrimonios no se aguantan nada. Era una mujer muy creyente, aunque a mí más bien me parecía que estando en el ocaso de su vida tenía necesidad de creer.</p>
<p style="text-align: justify;">Solía compartir mis inquietudes con ella, pues tenía un sentido común intacto, aunque su cuerpo no le obedecía. Según el médico, el cuerpo tenía fecha de caducidad y el suyo estaba ya muy cascado.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo entonces tenía el despacho junto a su domicilio, éramos vecinas y, casi siempre, manteníamos las puertas abiertas más que nada para que ella supiera que estaba allí.</p>
<p style="text-align: justify;">Solía interesarse por cuanto sucedía a su alrededor. Yo me nutría de su experiencia de vida y ella de mi inocencia al enfrentarme con mi quehacer diario en el despacho.</p>
<p style="text-align: justify;">Con frecuencia me arengaba sobre el honor que representaba la toga y el respeto a los demás. Lo que más le preocupaba es que en mi acometido diario pudiera hacer un daño intencionado a las personas que confiaban en mí. Eso, decía, era algo que era imperdonable, quebrantar la confianza de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Niña, un espejo, cuando se rompe en pedazos, lo puedes recomponer, pero al mirarte, siempre verás esas grietas. Eso representa la conciencia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Era un tanto Calderoniana. Creo que en eso he salido a ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no se equivoquen, no es que pensara que lo que Dios ha unido no ha de separarlo el hombre. No. Sino que, veía con bastante escepticismo la razón por la que la gente decidía cesar su vida en común. Cuando yo le argumentaba que en la mayoría de las ocasiones podía deberse a un bache económico se reía más.</p>
<p style="text-align: justify;">-“¿Bache económico?, qué sabrán esos infelices lo que es un bache económico. Cuando tu abuelo y yo nos vinimos a Málaga apenas teníamos para dar de comer a tus tíos y a tu padre. Vivíamos en una casa que a menudo había que decorar con cubos porque había más agua dentro que fuera. ¿Sabrán esos lo que es tener que poner a tus niñas a servir con siete años? ¿Y las cartillas de racionamiento? Antes no había ayudas sociales, ni comedores de ésos. Si ni las monjas tenían nada que ofrecer, salvo el consuelo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Tonterías, tonterías&#8230;”</p>
<p style="text-align: justify;">Peor era cuando le argumentaba que se habían dejado de querer como marido y mujer. Creo que ahí es cuando más chocábamos.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Pero niña, tú crees que yo he estado enamorada de tu abuelo?”</p>
<p style="text-align: justify;">Yo ponía cara de pócker&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-“Abuela, tener siete hijos, al menos, presupone que sí”.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Tonterías, el amor está sobredimensionado. Cuando tú decidas casarte busca un compañero, alguien con quien compartir tu vida. Que te respete, con el que te complementes y tengas un fin común”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahí es cuando en realidad la sacaba de quicio. Yo era más de Jane Austin y ella de un pragmatismo que apabullaba.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Abuela, eso que tú dices lo tengo con un perro”.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Zarandajas, el amor no trae más que problemas, niña”.</p>
<p style="text-align: justify;">La cosa subía de tono cuando le recordaba la carta de San Pablo a los Corintios, la del amor.</p>
<p style="text-align: justify;">Me apenaba su visión del amor, porque no quería pensar ni por asomo que nunca había sentido pasión, estremecimiento o alegría, desasosiego; en una palabra: vértigo.</p>
<p style="text-align: justify;">Estaba yo con estas tribulaciones cuando mi amiga Carmen Carbonell, mi alter ego, como a mí me gusta decirle, me llamó por teléfono, arrancándome de mis divagaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡¡¡¡MJ!!!!!!!! NO TIENES NI IDEA DE LO QUE ME HA PASADO. ESTO NO ME LO SUPERAS!!! HAS DE CONTARLO, PORFA-PORFA.</p>
<p style="text-align: justify;">Solíamos rivalizar en casos surrealistas, todo hay que decirlo, desde la limpiadora de platillos volantes (que creo fue finalmente incapacitada), hasta el que pretendía exhumar al perro por una negligencia del veterinario. Pero sospechaba que lo que me iba a contar superaría con creces los casos de los que ya conocéis en mi libro, por ese entusiasmo que no disimulaba ni un ápice.</p>
<p style="text-align: justify;">Charitrini, una septuagenaria, ama de casa de toda la vida, de “sus labores” como dijo Carmen que le comentó, estaba hastiada de Paco. Llevaban más de cuarenta años casados, con dos hijos mayores, que vivían de modo independiente y con familia propia.</p>
<p style="text-align: justify;">Paco estaba jubilado, pero, con ocasión de un accidente de tráfico que padeció al cruzar un paso de peatones, le quedó una secuela en la cadera que le hacía caminar con dificultad, por lo que desde entonces era poco dado a salir de paseo, a no ser para echar la partida en el hogar del jubilado.</p>
<p style="text-align: justify;">Charitrini comentaba siempre que el accidente no fue más que por culpa del tabaco. Y ahí es cuando discutían. Él insistía en que de pulmones no tenía nada y ella que tendría la cadera intacta si no hubiese sido por el tabaco, ya que era eso lo que el pobre Paco iba a comprar justo cuando el Opel Vectra de color verde le lanzó contra el parabrisas y lo estampó contra el asfalto.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese a todo, Paco no dejó de fumar, ni tampoco de acudir a diario a la partida, pero sí de salir a pasear con ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que, harta de tanto hastío y monotonía, un buen día, según me comentaba Carmen, decidió inscribirse en un curso de internet y Outlook para mayores.</p>
<p style="text-align: justify;">A Paco todo aquello le importaba un pimiento, pero comenzó a afectarle cuando cada vez las ausencias de Chari eran mayores.</p>
<p style="text-align: justify;">Se había comprado una Tablet y una impresora hp por Wallapop; bueno más bien, la compró su nieta pues ella aún era una&#8230; ¿cómo es que lo llaman? ¿inmigrante de internet? Pues eso.</p>
<p style="text-align: justify;">Chari comenzó a utilizar Facebook, twitter, y sobre todo whatsapp.</p>
<p style="text-align: justify;">Argumentaba que lo que más le gustaba era grabar su voz, para evitar las faltas de ortografía.</p>
<p style="text-align: justify;">Así corrían sus días, entusiasmada por todo lo que pasaba en la red, intentando hacer partícipe a su marido de todo aquel mundo de color y fantasía.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta que pasó lo que tenía que pasar, que el desafecto entre ambos creció como un virus que se inocula.</p>
<p style="text-align: justify;">Paco empezó a experimentar cierta actitud desabrida, irritación a todo cuanto parecía o indicaba un crecimiento personal en Chari.</p>
<p style="text-align: justify;">La frustración y la impotencia de Paco creció a niveles exponenciales hasta que según le comentó Chari, le rompió el himen y</p>
<p style="text-align: justify;">decidió&nbsp; separarse de él.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Perdona, Carmen, has dicho himen?- La carcajada que solté fue de una magnitud tan estentórea que moví los papeles de la mesa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">No entendí absolutamente nada de lo que me decía Carmen, pues su voz se mezcló en el teléfono con mis risas, las suyas y unos hipidos que no pude controlar.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Sí, tal cual”. Me dijo cuando ambas nos calmamos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero Carmen, tienen dos hijos mayores. ¿Hablamos de lo mismo? A ver cuéntame porque ya no sé qué pensar. A ver si esta mujer con la edad se ha reconstruido “el chúo” y se lo ha vuelto a romper&#8230; Volvimos a reírnos aún más si cabe, sobre todo pensando en que eso mismo habría dicho Manuel Pérez Piñas, mientras Patricia De Dios nos llamaba a capítulo.</p>
<p style="text-align: justify;">Carmen, ojiplática e intentando guardar la compostura, hizo hincapié en si los hijos eran o no fruto del matrimonio, explayándose Charitrini hasta en las horas de sus nacimientos, así que, viendo que la cosa se complicaba, tomó el asunto por los cuernos y le pidió que le contara con todo lujo de detalles cómo le había roto su Paco el himen, siendo éste el detonante de que hubiese tomado la determinación de separarse de él.</p>
<p style="text-align: justify;">De repente Chari, tomó un folio de la mesa de Carmen y con bastante histrionismo escénico, viviéndolo como la primera vez, lo hizo añicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que Paco había roto a Chari no era otra cosa que su email, su email impreso.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde entonces Charitrini ha dejado las clases de informática y se ha apuntado a inglés para dummies, pero eso, eso es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Este relato está dedicado a mi amiga Carmen, no sólo es una de las mejores abogadas que conozco, sino mi yo en versión con sentido común.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las imágenes que ilustran la entrada son de Jeremy Wong y de Ryan Mc Guire, a los que agradezco su calidad.</p>
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