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	<title>Motivacional Archivos - MJLetrada</title>
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	<description>MJLetrada, abogada experta en Derecho Penal, Civil y Consumo con valores definidos.</description>
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	<title>Motivacional Archivos - MJLetrada</title>
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		<title>Un hombre gris</title>
		<link>https://mjletrada.es/2021/04/23/un-hombre-gris/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Apr 2021 13:03:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho civil]]></category>
		<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="et_pb_section et_pb_section_0 et_section_regular" >
				
				
				
				
				
				
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify">Él era un hombre gris, como la canción de Sabina. En los pocos meses que duró el proceso jamás le vi reír, ni siquiera un amago de sonrisa.</p>
<p style="text-align: justify">Su aspecto, su pose, su manera de hablar eran graves, incluso me atrevería a decir que aquel hombre carecía de gracia o donosura.</p>
<p style="text-align: justify">Era correcto, exacto, pero parco en demostrar afecto o agradecimiento.</p>
<p style="text-align: justify">Apareció en el despacho con una abultada carpeta azul que asía bajo la axila como si fuese un apéndice más de su cuerpo.</p>
<p style="text-align: justify">Le invité a tomar asiento y así lo hizo, no despojándose de la carpeta, hasta que se percató de que aún la llevaba bajo la axila en una postura ridícula.</p>
<p style="text-align: justify">Comenzó a hablar con una voz gutural, espectral incluso…</p>
<p style="text-align: justify">-Mi mujer me ha abandonado -dijo mientras posaba con delicadeza la carpeta en mi mesa, como si el contenido de la misma estuviese repleto de fragilidad-.</p>
<p style="text-align: justify">-¿Qué quiere usted decir concretamente? ¿Ha dejado la vivienda sin conocer su domicilio actual?</p>
<p style="text-align: justify">-No, no -creo que se sintió ridículo y el uso de aquel término no era más que la proyección de lo que él sentía, abandono-. Quiero decir que mi mujer me pide el divorcio; según lo que he leído, quiere quedarse en mi vivienda y con nuestros hijos. También una pensión de alimentos para éstos. Aquí tengo la documentación -dijo dirigiendo su mirada y su dedo índice de la mano derecha a la carpeta-.</p>
<p style="text-align: justify">La demanda no tenía desperdicio alguno por los epítetos encadenados acerca de las cualidades de mi cliente. Parecía que los veinte años de matrimonio habían sido una acumulación de ausencias, hasta que leí “mancillar”. Desde luego no se me antojaba que aquel hombre pudiera, con su conducta, deslucir, afear o ajar a nadie, pues francamente pasaba desapercibido. A lo más, sí que daba credibilidad a que era un mueble más de aquella vivienda que había adquirido mucho antes de contraer matrimonio y que había pagado íntegramente merced a la herencia de sus padres.</p>
<p style="text-align: justify">Creí innecesario entrar en el fondo de la ruptura, como se había hecho de contrario, pues a raíz de la reforma del código civil, en el que desparecieron las causas para disolver el vínculo, bastaba como requisito que hubieran transcurrido tres meses desde el momento del matrimonio, salvo, claro que hubiesen existido malos tratos. A eso muchos rábulas, para dar una publicidad tan mezquina como falaz, la llamaban “divorcio exprés”.</p>
<p style="text-align: justify">Ni yo tenía ganas de escuchar las razones de la ruptura ni pensé que él querría entrar al trapo para desmentirlas, pero pese a mis deseos y mi intuición, tuve que oírlas como un mantra del que quiere exorcizarse.</p>
<p style="text-align: justify">-Verá usted, yo entré a trabajar en un hotel de la costa, el Bali, allí trabajaba ella de “gobernanta”. Yo era el conserje. Nos conocimos, nos tratamos y decidimos formalizar nuestra relación. Yo tenía ya mi casa y ella vivía de alquiler. Ni era gran cosa yo entonces, ni tampoco lo soy ahora, pero me sentí feliz de que ella se fijase en mí y paliar mi soledad. Con los años vinieron mis hijos, ella dejó de trabajar y yo continué en el hotel, hasta prácticamente un año en el que hicieron una regulación de empleo y me jubilé anticipadamente.</p>
<p style="text-align: justify">Es cierto que nunca tuve un carácter alegre, pero hice todo lo posible para que ni a ella ni a mis hijos les faltase de nada. Lamentablemente, mi hijo sufrió una grave enfermedad, a resultas de la cual está imposibilitado para prácticamente las tareas más elementales de la vida.</p>
<p style="text-align: justify">Creo que todo ello ha influido de forma muy negativa en mi personalidad y, finalmente en mi matrimonio.</p>
<p style="text-align: justify">-Observo que sus hijos son adolescentes y que ella pide su custodia en exclusiva. ¿Cuál ha sido la relación de usted con ellos durante el matrimonio?</p>
<p style="text-align: justify">-Pues verá usted. Teníamos los roles muy definidos. Yo trabajaba y ella cuidaba de ellos. Se encargaba de las tareas escolares, de las extraordinarias, de los médicos, de las tutorías…, pero porque así lo decidimos los dos, no queríamos que se criaran con extraños. Ni ella ni yo tenemos a nuestros padres y nuestros hermanos pues… cada uno tiene su vida.</p>
<p style="text-align: justify">-Entiendo que usted está de acuerdo con que continúe así…</p>
<p style="text-align: justify">-Sí, sí. Yo estoy de acuerdo en todo, pero no entiendo por qué en lugar de hablarlo conmigo ha tenido que exponerme así ante un Juzgado y ante mis hijos. Yo no soy gran cosa, como usted puede ver, pero no he mancillado en mi vida a nadie, me he limitado a ir del trabajo a mi casa y de mi casa al trabajo… No me gusta salir, soy poco dado a relacionarme, tengo un carácter apocado, pero no soy la persona que ella ha descrito con tanta dureza.</p>
<p style="text-align: justify">Me sentí abrumada por el modo en el sin afección alguna relataba su vida, por cómo se veía ante sí mismo y ante los demás, la carencia de vitalidad alguna en su voz, en su mirada y en su manera de proceder. Qué forma de malgastar la vida, pensé.</p>
<p style="text-align: justify">Si hubiera que haber puesto banda sonora a su vida, sin duda alguna habría sido una marcha fúnebre. Ese pensamiento casi me arranca una carcajada, que contuve inmediatamente porque observé las pupilas marrones de ese hombre clavadas fijamente en mí, como adivinando mi discurrir.</p>
<p style="text-align: justify">Convine con él, a la vista de su conformidad con los términos de lo solicitado, alcanzar un acuerdo que, finalmente llevamos a término.</p>
<p style="text-align: justify">Firmó el convenio como quien firma su sentencia de muerte, que hizo solemne tras la ratificación del mismo.</p>
<p style="text-align: justify">Me dejó tal amargor de boca que, tras el acto y café de por medio le hablé de Küppers y también de Louis L. Hay, y de la manera en que podía cambiar la visión de las cosas. No se trataba de que un pensamiento mágico pendejo -como oí en cierto video de youtube- le quitara de un bofetón la tristeza o la apatía, pero sí de ver el vaso, de cuando en cuando, un poquito medio lleno.</p>
<p style="text-align: justify">No sé por qué, pero me dio la sensación de que me tomó por una chiflada o poco profesional, pese a las referencias de persona solvente que me dijo al principio tener de mí.</p>
<p style="text-align: justify">No supe nada más de aquel hombre gris, triste y solemne, hasta el punto de que llegué al convencimiento de que, tras terminar así el libro de su vida, se la quitaría.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, hace poco, desde Costa Rica, recibí un paquete de café con una nota que rezaba así:</p>
<p style="text-align: justify"><em>“Esta es mi manera de devolverle ese café, pues no hay mayor regalo que el de dar tiempo y energía para ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.</em></p>
<p style="text-align: justify"><em>He cambiado la banda sonora de mi vida y quiero vivir, quiero gritar, quiero sentir el universo sobre mí. Me quedaba, como dice esa canción, una vela encendida en medio de una tarta que se consumía. No es que me costara sonreír, es que no había aprendido a hacerlo.</em></p>
<p style="text-align: justify"><em>He dejado de ser ese hombre gris…”</em></p>
<p>La fotografía que ilustra la entrada es de Gabriel, vía unplash, a quien agradezco su trabajo.</div>
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		<title>El inconcluso divorcio de Paco y Charitrini</title>
		<link>https://mjletrada.es/2020/07/22/el-inconcluso-divorcio-de-paco-y-charitrini/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2020 06:30:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho civil]]></category>
		<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[-Abogadaaaaaaaaaaaaaa&#8230; Abogadaaaaaaaaaaaa&#8230; La voz de aquella oronda y desagradable mujer me penetraba los oídos y me producía el mismo escalofrío que a mi colega de “El cabo del miedo”. -No tienes escapatoria, o me aceptas como cliente o caerá sobre la humanidad el peso de tu rechazo -dijo con una voz gutural que hizo retumbar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">-Abogadaaaaaaaaaaaaaa&#8230; Abogadaaaaaaaaaaaa&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La voz de aquella oronda y desagradable mujer me penetraba los oídos y me producía el mismo escalofrío que a mi colega de “El cabo del miedo”.</p>
<p style="text-align: justify;">-No tienes escapatoria, o me aceptas como cliente o caerá sobre la humanidad el peso de tu rechazo -dijo con una voz gutural que hizo retumbar el cuadro de los Pulp Fiction de mi pared.</p>
<p style="text-align: justify;">-A ver, Chari -comencé con voz queda pero simulando firmeza-, de qué clase de peso estamos hablando.</p>
<p style="text-align: justify;">-Me estás vacilando, abogadaaaaaaaaaaa.</p>
<p style="text-align: justify;">Se me heló la sangre. Aquella amenaza no parecía un órdago, un envite, un pulso ni una chulería. Esa desagradable mujer iba en serio.</p>
<p style="text-align: justify;">-Esto es muy sencillo -recondujo- o llevas mi divorcio con Paco, o propago un virus de una naturaleza tan letal que va a provocar consecuencias&nbsp; difíciles de calibrar y a todos los niveles.</p>
<p style="text-align: justify;">Casi se me escapa una carcajada, que contuve por miedo a la reacción de aquella previsible mujer. Y es que me recordó, no sé por qué razón, aquella viñeta de Ibáñez en la que el profesor Bacterio ha ideado una pócima nueva y Filemón y Mortadelo luchan por no tomársela. La mente es maravillosa, me dije. Ella, que era una mezcla de Max Cady, Hannibal Lecter y Bacterio; también Ofelia, por aquella permanente quemada y exceso de peso.</p>
<p style="text-align: justify;">-Chari, ¿no comprendes que en este caso carezco de imparcialidad? Les conozco tanto a ambos que por razones de naturaleza ético profesional no voy a poder asumir -dije con la misma contundencia que cuando defiendo a un cholo sorprendido en la escena del crimen.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡¡¡Chorradas!!!, ¡¡¡excusas!! Me importa un soberano pito las cuestiones tuyas de moralidad. Aquí no hay ética profesional que valga. O asumes mi defensa y dejas al Paco en cueros, tieso y sin dónde caerse muerto o no dejo en este mundo de mierda de tuiter un ser humano con vida, al menos la que conocía, con sus fotos de terracitas, vermús a medio día, selfies y buenrrolismo cursi.</p>
<p style="text-align: justify;">Menudo órdago. Paco y Charitrini, divorcio. Yo, que había demostrado en redes mi afecto más a Paco que a Chari. Entre otras cosas porque Paco era tonto de manual, pero precisamente por eso se hacía querer. Ella, en cambio, era retorcida, suspicaz, virulenta y con mucha mala leche. Hasta en dos ocasiones había intentado hacerme desaparecer de tuiter y ahora lo que pretendía era destrozar la red entera tal y como la conocíamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Estaba claro que no iba de farol.</p>
<p style="text-align: justify;">Pretendiendo indagar en aquella maquiavélica mente, intenté sonsacarle acerca de la existencia de ese virus, de sus posibilidades de crearlo y de su naturaleza, tan letal como para destruir el mundo virtual como hasta ahora lo conocíamos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Chari, quid pro quo -solté el latinajo como un impulso irrefrenable, sin valorar que estaba ante una mujer que sabía latín, pero de otro modo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Cómo diceeeeeees, abogadaaaaa?</p>
<p style="text-align: justify;">-Que acepto el caso a cambio de que me pongas en antecedentes de ese virus, cómo ha llegado a tu poder, su propagación y sus efectos en la población de tuiter -Reconozco que lo dije con la convicción y entereza del que pide la última comida en el corredor de la muerte-.</p>
<p style="text-align: justify;">-Es justo -me contestó, como dando una prebenda-. He comprado en un laboratorio de Wuhan una pócima que contiene el orín de un murciélago y la sangre de un pangolín, este líquido se ha sometido a diversas reacciones químicas que producen en los tuiteros tristeza, melancolía, llanto incontrolado, desazón, desesperanza y un montón de “patías” difíciles de nombrar.</p>
<p style="text-align: justify;">-A ver, Chari -dije con cierta sorna. ¿Cómo vas a inocular ese virus en redes? Además, ten en cuenta que ya tenemos “odiadores profesionales”, “profesores amargados” y un sinfín de gente que no se medica.</p>
<p style="text-align: justify;">-JAJAJAJAJAJAJAJA! -aquella risa sardónica estalló de manera tan sañuda que por un momento me dejó inerme.</p>
<p style="text-align: justify;">A ver, pardilla, si esos perfiles son la sal y la pimienta. ¡Anda que no son motivo de hermandades y de lazos afectivos!. Cuando un odiador o un profesor con ínfulas lanza un tuit, es motivo de réplicas y contrarréplicas, hasta poner en evidencia o su mala baba o su incontinencia verborreica sin sentido.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo me refiero a hacer de tuiter un lugar de amargura, tristeza, desazón y desesperanza, donde no haya chispa, sólo aburrimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero, Chari, ¿no comprendes que divorciarte de Paco es como divorciar a Tip de Coll, a Mortadelo de Filemón, a Epi de Blas, a Zipi de Zape, a Miki de Duarte!!!???</p>
<p style="text-align: justify;">-Me importa un soberano carajo esa gente. Yo me quiero divorciar y esas son mis condiciones, o las tomas o te jodes tú y tuiter.</p>
<p style="text-align: justify;">-Visto así&#8230; -dije con poca seguridad y abulia-. Necesitaría que me aportaras toda la información patrimonial de la familia, certificado de matrimonio, si la vivienda que constituye el hogar familiar está gravada con hipoteca, últimas declaraciones de la renta&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">No me dejó terminar, pues sacó del bolso un montón de papeles metidos en sus correspondientes fundas transparentes y debidamente etiquetadas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Quiero quedarme con la casa y con una pensión compensatoria, dejar a Paco en la calle y sin calzoncillos, pa que tú me entiendas, abogadaaaaaa -y en un alarde de psicomotricidad expresaba estas palabras guiñándome de manera torpe el ojo izquierdo a la par que hacía una especie de mueca torcida con la boca emitiendo un sonido parecido a un chasquido.</p>
<p style="text-align: justify;">Los soltó en la mesa y se largó por la puerta de la misma manera que vino, pero dejando tanta paz como la que me había quitado al entrar y permanecer en el despacho.</p>
<p style="text-align: justify;">No tenía la menor intención de asumir su defensa, esa desgraciada había errado en dos ocasiones, y según mi madre y todas las profecías de los Arcanos mayores y menores, no hay dos sin tres.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Cómo iba yo a hacerle semejante trastada a Paco que tanto juego me daba en redes! Era simplón, en ocasiones irritante, pero carente de maldad.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, ¿cómo podía un brebaje de pangolín y murciélago afectar a la red, a todo el conjunto de tuiteros? Bah, pensé, en todo caso, habrá uno o dos casos, no más, a los que pueda afectar, los propensos a la mala leche harán visible aún más su verdadera personalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">De repente, me vino a la memoria algo que leí en cierta ocasión. Un estudio de 2017 de la Asociación para la ciencia psicológica, realizado por científicos de Missouri y Purdue, que investigaron el efecto del alcohol en un grupo de individuos, llegando a la conclusión de que éste en definitiva no te convierte en otro diferente, sólo exacerba tu verdadero yo.</p>
<p style="text-align: justify;">Consulté no obstante con mis amigos Borja Adsuara y Jorge García, que al oír mis explicaciones y mis dudas al respecto soltaron sonoras carcajadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Definitivamente no estaba dispuesta y esas dos mentes preclaras me sacaron de cualquier resquicio de duda al respecto.</p>
<p style="text-align: justify;">Armándome de valor la llamé al día siguiente. Nadie contestó.</p>
<p style="text-align: justify;">Volví a intentarlo nuevamente. Esta vez daba una llamada y enseguida saltó un contestador.</p>
<p style="text-align: justify;">Apurada, fui a WhatsApp, pero me había bloqueado, porque no salía su imagen y mi mensaje “Chari, necesito hablar contigo” sólo tenía un click.</p>
<p style="text-align: justify;">Di varias vueltas en la cama y conseguí dormir a duras penas. No llegaba a entender por qué esa mujer que estaba tan dispuesta a que tomara las riendas de su divorcio, no atendía a mis llamadas y me había bloqueado. Tuve sueños intranquilos en los que un murciélago y un pangolín me hablaban desde el otro extremo de la cama, decían ser víctimas del despiadado carácter de Chari. El uno estaba cetrino y el otro níveo, producto todo ello, según decían, de la extracción de orín y sangre, respectivamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Desperté de un sobresalto y me conecté a twitter. Una noticia me llamó la atención y me produjo una verdadera inquietud, era 11 de marzo. No, no me la produjo por ser el aniversario de los atentados de aquél nefasto día de 2004, sino porque la OMS mostraba una verdadera preocupación por los alarmantes niveles de propagación de una nueva enfermedad, nociva, letal, caracterizándola de pandemia.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que vino después de aquello lo conocemos todos, pero lo que no consiguió Charitrini, tampoco esta vez, es hacernos desaparecer de la manera que pretendía ¿o si? Bueno, en todo caso, eso siempre será otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Con ello cierro la trilogía de Charitrini que, aunque no haya dos sin tres, no es bueno tentar a la suerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi agradecimiento sincero a todos los que hacen de twitter un lugar de júbilo y cachondeo, donde compartir conocimientos y vivencias, porque la vida, aunque a veces nos ponga en duras diatribas, golpes bajos, nos trate a veces de usted y sea dura de pelar, merece la pena. No voy a nombrar a nadie, porque tengo muy mala memoria, pero dicen que un gran corazón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las imágenes que ilustran la entrada pertenecen a Kelly Sikkema y Jackson Simmer.</p>
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		<title>La última revelación de Charitrini</title>
		<link>https://mjletrada.es/2020/03/31/la-ultima-revelacion-de-charitrini/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 12:52:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[“La muerte golpeará con su miedo a aquél que turbe el reposo del faraón”. Al igual que Sherlock Holmes, llegué a pensar por aquellos días de octubre que no era buena cosa remover a un muerto de su eterno descanso, y me vino a la cabeza la retorcida idea de que un virus o bacteria [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">“La muerte golpeará con su miedo a aquél que turbe el reposo del faraón”.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Al igual que Sherlock Holmes, llegué a pensar por aquellos días de octubre que no era buena cosa remover a un muerto de su eterno descanso, y me vino a la cabeza la retorcida idea de que un virus o bacteria tóxica habría sido colocado con bastante mala condición en la tumba del dictador para castigar a quien perturbara su descanso eterno.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya, ya sé que voy sobrada de imaginación, como también que hay que tener cuidado con lo que se piensa porque puede hacerse realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">La cuestión es que no me pareció buena cosa el traslado, la parafernalia y puesta en escena y el gasto que suponía y, sobre todo, para qué negarlo, porque soy un poquito (lo justo) supersticiosa.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El verano se negaba a abandonarnos y Greta Thunberg con bastante histrionismo se empecinaba en salvar al planeta de la maldición del cambio climático. Como hija y nieta de actores la puesta en escena comenzó con un gesto simbólico de huelga escolar y una postura de oposición desafiante, todo ello con el fin de que se redujeran las emisiones de carbono.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué pensaría aquella niña sobre los efectos nocivos de exhumar a un finado después de casi cuarenta y pico años en un mismo sitio? Porque, eso de que polvo somos y en polvo nos convertiremos está muy bien, bíblicamente hablando, pero hete aquí que, digo yo, que de química sé lo justo (mezclar aceite y vinagre, no mezclar la levadura con la sal, un gin tónic&#8230;), que el cadáver, una vez exhumado, liberaría compuestos a base de carbono, amoniaco, cloruro, sulfato, sodio, potasio, o qué se yo.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo que nadie pensó en aquello que se nos avecinaba, ni siquiera Greta.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Al decimotercer día de confinamiento, se me vino a la cabeza que todo eso del covid19 no era más que una maldición del Dictador, hecho que me fue revelado en sueños por Charitrini, esa mujer oronda que siempre está cuando menos se la necesita.</p>
<p style="text-align: justify;">Reconozco que la noche anterior no comí setas, pero sí di con casi todas las existencias que había guardado celosamente de ozelito. Claro, de ozelito y de Pesquera, que el jamón sin vino es como ir pa ná, qué tontería.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Esta vez, Charitrini iba vestida de un negro impoluto de cabeza a pies, con unas gafas de buzo y unos guantes de látex del mismo color que sus ropajes. Lo que no había cambiado era su sempiterna mala leche, pues me despertó como sólo ella sabe hacer, de un guantazo de oreja a oreja.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-Pero, pero&#8230; balbuceé.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Ni peros ni manzanas! Declamó a grito pelado. Levántate que he de contarte algo. Pon atención.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace aproximadamente cuatro meses, veinte días y dieciséis horas que Franco fue exhumado del Valle. Lo sé porque lo vi en el canal 13TV, fue una operación bien orquestada, pero pocos calibraron los efectos nocivos que todo aquello podría acarrear.</p>
<p style="text-align: justify;">Están intentando vender que es el murciélago el vector del brote del coronavirus y que ha surgido en Wuhan, pero todo eso es falso, más que una moneda de siete pesetas del Rey Migué.&nbsp; Piénsalo bien, dijo esta vez con voz queda.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso es un cuento chino.</p>
<p style="text-align: justify;">Casi suelto una carcajada por lo de “cuento chino”, pero inmediatamente me recompuse al ver la cara de Charitrini y sus reprimidas ganas de soltarme otro sopapo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-A lo que iba, que eso del murciélago y la mutación es lo que pretenden vender, pero en realidad lo que ocultan es que todo esto es producto de la exhumación. A ver, piensa, ¿recuerdas que Sánchez decía que esto de la exhumación de Franco iba a resultar ser un paso más a la reconciliación?</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-A mí lo que me pareció una verdadera putada es que lo enterraran con su mujer -y solté una carcajada que llevaba reprimida desde lo del cuento chino-.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta vez Charitrini se cabreó y me soltó ese sopapo que no me llegó a dar.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-Pero que poco sentido del humor tiene usted, coño! -mascullé entre dientes.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-Déjame seguir, porque esto tiene una enjundia entreverá, insolente.</p>
<p style="text-align: justify;">Por aquellos días, la izquierda se vanagloriaba de la gesta, mientras que la derecha más recalcitrante con la familia a la cabeza y Tejero al frente, lo calificaban de grave atropello y de profanación.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-Vamos, como el poema de Machado, españolito que vienes al mundo te guarde Dios&#8230; pensé para mis adentros, temerosa de otra bofetada de Charitrini.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Lo que todos han ocultado es que el ataúd presentaba algunos desperfectos y, que para que no se vieran, en lugar de sustituirlo por otro, la caja fue envuelta por una tela.</p>
<p style="text-align: justify;">Te puedes imaginar que esos desperfectos no eran más que minúsculos orificios por los que se fue evaporando la sustancia química y fuertemente patógena que, en contacto con la tela fue diseminada entre los asistentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que al principio sólo se representó en pequeñas gripes sin importancia, pero que fue creciendo exponencialmente al producirse un número mayor de copias del virus en circulación.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">A mí todo aquello me parecía una idea delirante, esquizoide, fruto de una perversa imaginación y, como soy un libro abierto, Charitrini aventurándose a mis pensamientos me espetó:</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">-A ver, criatura, por qué crees tú que al coletas lo han querido meter en el CNI!!!? En una disposición final del Boe del pasado 25 de febrero, que no Adicional, (con los peligros que ésta última encierra y que gracias a tu bio en tuiter todo el mundo ya está prevenido), han blindado la presencia de Pablo Iglesias (qué oxímoron, jodío) en la comisión que controla el Centro Nacional de Inteligencia!!!!</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos saben la verdad y toda la verdad del nacimiento del virus, pero se enfrentan a una guerra de consecuencias inescrutables.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Charitrini no terminó la frase admonitoria, ni tampoco me dijo qué debía hacer con toda aquella información. Empezó a toser y a experimentar su pecho ciertas sibilancias, parecía el ruido del motor diésel de mi viejo Renault 5. Su rostro demudó y fue convirtiéndose poco a poco en aire, aire comprimido, dada su figura oronda y grotesca, de color verde azulado.</p>
<p style="text-align: justify;">Solo le dio tiempo a realizar una pirueta acrobática mientras se desinflaba, en la que pude leer #quédateencasa y desde entonces estoy aquí, recluida en mi habitación y pensando si acaso todo esto no es más que producto de mi imaginación, como decía Anthony Blake o, si por el contrario, &nbsp;Charitrini ha querido compartir conmigo una valiosa información, revelada en sueños.</p>
<p style="text-align: justify;">Sea como fuere, aquí seguiré hasta que alguien me diga que todo ha pasado, espero y deseo poder seguir contando cómo termina y qué hay de verdad en todo lo relatado por aquélla, pero eso será otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Las imágenes que ilustran esta entrada son de @cdc y de @joshhild</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La venganza de Charitrini, la secuela</title>
		<link>https://mjletrada.es/2019/07/29/la-venganza-de-charitrini-la-secuela/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Jul 2019 06:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[Reconozco que no lo vi venir, distraída como iba contestando un mensaje. También es verdad que no era previsible que aquel vehículo parara y diera marcha atrás tan bruscamente. Cualquiera podría haber imaginado que la tracción natural del vehículo era seguir hacia delante en aquella vía de única dirección. No sentí dolor. En realidad, no [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Reconozco que no lo vi venir, distraída como iba contestando un mensaje. También es verdad que no era previsible que aquel vehículo parara y diera marcha atrás tan bruscamente. Cualquiera podría haber imaginado que la tracción natural del vehículo era seguir hacia delante en aquella vía de única dirección.</p>
<p style="text-align: justify">No sentí dolor. En realidad, no sentí nada, solo un apagón, como el de un ordenador pero sin musiquita.</p>
<p style="text-align: justify">Tampoco vi túnel, ni luz, ni otras zarandajas. Allí no había nada. Silencio absoluto y oscuridad sepulcral y también, por qué no decirlo, mucha paz.</p>
<p style="text-align: justify">Estuve en ese estado durante un buen rato que no supe calibrar con exactitud y en cuyo transcurso me asaltaron varias dudas:</p>
<p style="text-align: justify">Si no sentía nada, ¿estaba muerta? En caso afirmativo, por qué no veía luces por ningún sitio o familiares que vinieran a por mí? Acaso estaba en el purgatorio? ¿En el infierno quizás?</p>
<p style="text-align: justify">Comencé a tararear una canción de Leiva, esa de “mira hacia el cielo, baja la guardia que pase la tormenta, que no estás solo, que estás de espaldas y no te das ni cuenta&#8230;»</p>
<p style="text-align: justify">Pero nada. Aquello no era cosa mía, ni modo, como dirían los mejicanos. Allí no aparecía ni el Tato.</p>
<p style="text-align: justify">De puro aburrimiento me dormí, no tenia qué hacer, ni con quién hablar ni a dónde ir, pues no se veía un pimiento.</p>
<p style="text-align: justify">Un traqueteo violento y un sonido agudo me despertó.</p>
<p style="text-align: justify">Era lo más parecido a un dispositivo sonoro, sí, a la sirena de un vehículo de emergencias. ¡¡¡Eso era!!!!&nbsp; Seguía sin ver nada, tampoco podía articular palabra y por mucho que lo intentaba cualquier esfuerzo fue en vano.</p>
<p style="text-align: justify">El sonido se fue haciendo más agudo y más cercano hasta que me resultó insoportable. De repente dejó de sonar. Intuí un murmullo ininteligible de gente y a quien parecía ser un agente del orden gritar.</p>
<p style="text-align: justify">Mierda, pensé, no era una ambulancia, debía ser un vehículo de atestados.</p>
<p style="text-align: justify">-“Por favor, retírense. Vayan fuera del cordón de seguridad. ¿¡¡No ven el charco de sangre!!? ¡¡Un poco de respeto!!”</p>
<p style="text-align: justify">¿¡¡¡Sangre!!!? ¡¡¡Dios Santo!!! Dijo sangre, creí que me volvía a desmayar. Siempre me ha dado aprensión la sangre, pero es que además el agente dijo “charco de sangre”, con lo que aquello era un plus.</p>
<p style="text-align: justify">-Soy el subinspector Ramírez, identifíquese&#8230;</p>
<p style="text-align: justify">No pude oír mas porque me desmayé.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify">-“Veo que ya está despierta. Ha sufrido un traumatismo craneoencefálico severo con pérdida de conciencia y múltiples traumatismos. Le hemos realizado una RM y afortunadamente no hay coágulos. Estará muy dolorida pero le hemos colocado un chute completo para q no sienta dolor.</p>
<p style="text-align: justify">Pensé en Drogoteca, las drogas al fin y al cabo no son tan malas. Pero no pude expresárselo a quien me hablaba.</p>
<p style="text-align: justify">-“No se preocupe en hablar. Tardará en hacerlo. No hemos podido localizar a nadie, no llevaba usted móvil, así que la policía está intentando localizar a sus familiares”.</p>
<p style="text-align: justify">Maldita sea, pensé. Bueno más bien lo que pensé fue “mecagoenmiputavida”. Pasarían horas hasta que alguien me echara de menos, salvo mi Procurador, a quien le estaba escribiendo que me vencía el plazo para contestar a una demanda reconvencional y estaba en el día de gracia. Justo cuando el incidente. En gracia De Dios, no te jode. Sería el único que se extrañaría de que no la mandara y lo dejara a medias en la conversación.</p>
<p style="text-align: justify">Me vencía el sueño, pero la preocupación de que se declarara precluído el derecho me angustiaba más. Empecé a memorizar los hechos de la demanda aun a sabiendas de que sería en vano. El juzgado no suspendería el plazo pues había sido responsabilidad mía agotarlo y eso me atormentaba más que el no poder hablar.</p>
<p style="text-align: justify">Al fin y al cabo aquella voz dijo “de momento”, con lo que aquel complemento preposicional me daba un hálito de esperanza.</p>
<p style="text-align: justify">Intenté relajarme usando la respiración que me enseña mi profe Marta en el baile, pero creo que me dormí por el chute de drogas que gota a gota notaba penetraban por esa cánula que me habían colocado en la mano.</p>
<p style="text-align: justify">Me sumergí en un sueño profundo y, como Alicia, iba cayendo por un agujero largo y angosto y fui a parar como Dorita a una suerte de lugar mágico.</p>
<p style="text-align: justify">Me imaginé entonces que yo, al igual q aquélla, habría ofendido a Charitrini (como bruja que era) y, en su venganza premeditada, embistió su vehículo contra mí haciéndome caer hacia aquel lugar.</p>
<p style="text-align: justify">Yo solo anhelaba ir a Tonga, por el amor de Dios, todos lo sabían, y aquello no era más que una conjura de Charitrini con el destino.</p>
<p style="text-align: justify">Al menos no tenía hambre y tampoco sentía dolor, así&nbsp; que comencé a caminar por una carretera que parecía secundaria hasta que me encontré con un peón camionero que andaba arreglando un socavón.</p>
<p style="text-align: justify">-“Disculpe &#8211; le dije- ¿me podría indicar cómo se llama este lugar?”</p>
<p style="text-align: justify">Me miró de hito en hito y me contestó.</p>
<p style="text-align: justify">-“Tuiterlandia. Aquí cada uno puede ir donde quiera, decir lo que quiera y hacer lo que quiera. No hay reglas. Ahora bien, tienes que tener cuidado, porque hay trolls, gente sin corazón, cobardes y mezquinos, que pueden desde someterte a un juicio sumarísimo, al bloqueo o a la expulsión. Ve con cuidado, muchacha”.</p>
<p style="text-align: justify">-“Pero oiga -balbuceé-, yo solo quiero volver a mi mundo, pero antes del vejigazo.</p>
<p style="text-align: justify">Una risa estridente dejó al descubierto una dentadura escasa en incisivos. Me recordó al risitas.</p>
<p style="text-align: justify">-«Mira, habla con cualquier influencer de tuiterlandia. Con su habilidad y destreza te indicará el camino de vuelta, a ser posible, antes de ese vejigazo, como dices».</p>
<p style="text-align: justify">-«Y ¿cómo puedo saber quién es el influencer ese?» Le pregunté esperanzada.</p>
<p style="text-align: justify">-«Tienes acceso gratis a internet en las estaciones de servicio. Sigue recto este camino y en la primera rotonda avistarás una de ellas. Allí encontrarás un surtidor de ordenadores disponibles. Creo que sólo necesitas proporcionar tus datos personales y darte de alta en la red. La elección del infuencer depende de ti, de la magnitud del problema y de las habilidades que pretendas usar».</p>
<p style="text-align: justify">-«De acuerdo -asentí-, pero no sé yo si eso funcionará. Aquí creo que me trajo una tal Charitrini, sospecho».</p>
<p style="text-align: justify">Su cara demudó.</p>
<p style="text-align: justify">-«Hostias, Pedrín. La bruja de tuiterlandia. Muchacha, ¿eres tú la que la pones en evidencia en la red con tus chistes? El año pasado la liaste parda, tuvimos comidilla durante todo el otoño. Pues he de reconocer que lo tienes chungo, sí. Pero igual, si atinas bien con el influencer, hasta tienes suerte».</p>
<p style="text-align: justify">Caminé durante casi hora y media, me sorprendí al no sentir ni hambre ni cansancio a pesar del tiempo que ya llevaba en ese lugar. A los lados de la carretera había pequeñas edificaciones pero no aprecié gente, solo esas construcciones simples con un pequeño huerto alrededor. No faltaban tampoco los cipreses que apuntaban a un cielo anaranjado, ni antenas de red orientadas hacia el infinito. Supongo que estarían conectados.</p>
<p style="text-align: justify">Tal y como me había dicho aquel peón, avisté en seguida el terminal. Un señor muy amable me dijo que el acceso era gratuito y que solo tenía que dar mis datos personales.</p>
<p style="text-align: justify">Entonces recordé lo que siempre dicen Borja Adsuara y Jorge García Herrero: “cuando el producto es gratis, el producto eres tú”.</p>
<p style="text-align: justify">Navegué por internet en busca de los más influyentes, pero nada. No tuve suerte al primer intento. La primera página que avisté era “Brandwatch”, una tal Gemma Joyce que aparecía como social data journalist publicaba un artículo en el que aparecían desde Liam Payne, Donal Trump y Justin Bieber; también un tal Ronaldo. Nunca había interactuado con ellos, así que volví a intentarlo, esta vez con colegas de profesión, por eso del corporativismo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify">La primera página en búsqueda de google de los 20 abogados más influyentes &nbsp;era del periódico expansión. Me mosqueé un poco porque recordaba que éstos me quisieron hacer una página central a todo color como abogada del momento por el módico precio de unos euros que no estaba dispuesta a pagar. Con las expectativas no es de buenos cristianos jugar, así que puse un tanto en duda la información, pero no tenía nada, así que la ojeé.</p>
<p style="text-align: justify">En fin, me dije, no tienes nada que perder, y &nbsp;cliqueé la página.</p>
<p style="text-align: justify">Estaba de suerte, porque entre éstos aparecía mi amigo Manuel García Trevijano y Borja Adsuara, también Alfredo Herranz.</p>
<p style="text-align: justify">Conocía al resto, pero me decanté por Borja, al fin y al cabo él era mi cómplice en las chanzas con Charitrini y seguro que me indicaría el camino de vuelta y sin vejigazo. Además, aquello era tuitterlandia y no sería sometido a un proceso por tráfico de influencias ni por cohecho, digo yo. Aparecía en el último lugar, pero recordé las enseñanzas del cura de religión de bachiller, con esa matraca relativa a que los últimos serían los primeros</p>
<p style="text-align: justify">Le di las gracias al del surtidor, no sin antes preguntarle cómo podría encontrar a Borja Adsuara y si lo tenían en aquella comunidad como alguien de reputada solvencia, pues veía que en internet aparecía en el vigésimo lugar.</p>
<p style="text-align: justify">-“Muchacha, Borja Adsuara aparecerá en el vigésimo lugar porque no ha pagado la cuota del periódico ese, pero aquí se le reconoce como el más sensato de la comunidad, reúne todo lo que se necesita para permanecer en el top, es educado, cordial, hace hilos interesantes, provoca el diálogo y además maneja un humor inglés digno de los Monthy Phyton.</p>
<p style="text-align: justify">Lo podrás encontrar si sigues el camino de las baldosas color nude. Las amarillas no, que está llena de independentistas que nos tienen la cabeza loca. Hasta han reivindicado estas tierras como creación de su intelecto y montan cada pollo que cada dos por tres se produce un bloqueo masivo y se originan explosiones de meteoritos en la atmósfera diez veces más poderosas que la bomba atómica lanzada en Hiroshima. Por culpa de estos meteoritos hemos tenido que contratar a varios peones camineros. Nos tienen muy jodido el lugar y es que aquí se puede decir de todo, pero las consecuencias pueden ser devastadoras, desde el ostracismo al bloqueo. Luego está la muerte en twitter, el puff, pero de eso se encarga el Juez Zipper, que es uno de los más equidistantes”.</p>
<p style="text-align: justify">Seguí su consejo, y me encaminé por aquellas baldosas nude. Algunas estaban algo desconchadas y para entretenerme me puse a jugar con trozos de tejo, lanzándolo a puntapiés y a la pata coja.</p>
<p style="text-align: justify">Así pasé un buen rato, hasta que el camino pareció terminar y un destello de luz me deslumbró.</p>
<p style="text-align: justify">-“¡Hombre, Mjletrada, tú por aquí! El año pasado fueron unas setas, ahora veo que el caso se ha complicado un poco. No debiste hacer tantas chanzas sobre Charitrini, aquí la gente te ríe mucho las gracias, pero al no disponer de cuenta, su reputación depende de lo que dices. Ya sabes el axioma: ”si no hablas de ti y te encargas de gestionar tu perfil, otros lo harán por ti”.</p>
<p style="text-align: justify">Reprimí mis ganas inmensas de abrazarle, pero me contuve, porque sabía que me echaría a llorar y le afectaría a su capacidad de resolver el problema. Debía ser empático, desde el punto de vista emocional, pero frío y racional, porque sólo desde la distancia podría aportar la mejor solución.</p>
<p style="text-align: justify">-“Pues ya me dirás&#8230; Porque volver quiero volver, pero antes del tremendo vejigazo. Y sólo tú puedes ayudarme”.</p>
<p style="text-align: justify">-“Lo que debes hacer es sencillo, desaparecer durante un tiempo, esfumarte, hasta que Charitrini deje de ser un hecho noticiable en esta comunidad. Pasarás desapercibida por cuanto no eres relevante en tuitterlandia, no apareces como influencer en ninguna estadística de la red, caes bien, sí, pero ya sabes que los afectos son inconstantes. El año pasado, ya se aportó un Acta notarial que indicaba la poca repercusión de tus aportes por no decir ya la poca interacción, así que mi consejo no es otro que pasar desapercibida y Charitrini aquí dejará de tener perfil alguno. Se esfumará como las lágrimas en la lluvia”.</p>
<p style="text-align: justify">En esas estábamos cuando de repente un meteorito colisionó contra una de las baldosas del camino dejándola hecha añicos, otro bloqueo masivo, pensé para mis adentros.</p>
<p style="text-align: justify">Produjo tal impacto el jodío que me elevó por los espacios siderales a una velocidad que intuí era superior a la de la luz.</p>
<p style="text-align: justify">Perdí de vista a Borja, tuitterlandia se fue haciendo cada vez más pequeña y remota y no sé cómo fui a parar a un contenedor de cartón reciclable. Agradecí que no fuera el de restos orgánicos por lo escrupulosa que soy.</p>
<p style="text-align: justify">Me levanté con la dignidad que aún conservaba y me encaminé hacia el paso de peatones que se encontraba a dos pasos y medio del contenedor. Esta vez sí vi el vehículo y cómo su maniobra cambió de manera inopinada. Pero estaba prevenida y di un salto esquivándole. Nos miramos la oronda conductora y yo y solté unos cuantos exabruptos que se perdieron con el viento.</p>
<p style="text-align: justify">Por si acaso, desapareceré de tuitter por un tiempo; no sé si volveré, pero eso es otra historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Agradecimientos:</p>
<p>A Carmen Carbonell, Manuel Pérez, Patricia de Dios y MJ Hidalgo, por compartir mi día a día y estar siempre. Mis amigos.</p>
<p>A Borja Adsuara, por su saber estar.</p>
<p>A Leopoldo Gandarias porque me ha enseñado que el derecho tributario no está reñido con la gracia.</p>
<p>A Jorge García por acercarme ese rollo de la protección de datos como las series de TV.</p>
<p>A Millenium y J. Grau por sus aportes sobre derecho internacional privado y lo que me enseñan en mi trabajo.</p>
<p>A Miki &amp; Duarte por arrancarme cada día la sonrisa pese al panorama que vivimos.</p>
<p>A mi tocaya Mjesus por enseñarme a respirar y decirme que me quiere. Esa camiseta del atleti la guardo en mi ❤️.</p>
<p>A Pucho porque nos separaron al nacer, solo que el jodío no engorda y yo ya estoy rodando.</p>
<p>A Javi, Toni, Marcos, Makakin, Mercedes, por compartir música y risas.</p>
<p>A Manuel Trevijano, Alfredo Herranz y Raúl Gámez por su fina ironía.</p>
<p>A Mª Isabel por su complicidad y su humor. También por no tener filtro y bloquear al primer clic. La adoro.</p>
<p>A Manuel Zamora por su amistad y encajar los lunes como yo los viernes.</p>
<p>A Lucas por proclamar los viernes a la hora del Ángelus.</p>
<p>A Natalia Velilla y Ladycross por sus aportes y su humanidad.</p>
<p>A Mariló Rivera por su gracia y su arte.</p>
<p>A Ana espinosa, Ispinola, Flami, Ro, DJ, Silvia&#8230;por esos hilos locos.</p>
<p>A Yolanda Vidal, Maribel Orellana y Fabio por sus bromas y sus chistes, tan de cada día.</p>
<p>A Ana y su rebonico, por ese romance con final feliz, a pesar de esas comidas con la que ella amenaza hacer.</p>
<p>A Pablo G. Vázquez por esos vídeos que son lo más y enseñarme derecho financiero.</p>
<p>Al Páter (Bartolomé) por acercarnos cada día el santoral con todo el arte del mundo.</p>
<p>A Sacra Cobos por su sonrisa, que, junto con la de Cristina Pérez, iluminan mi tl.</p>
<p>A Jorge vives porque lo tengo engañado.</p>
<p>A mis cartageneros Ángel, Cubi y Antonio porque son auténticos gentelmanes.</p>
<p>A Mª Ángeles Jimenez y Ruth por compartir desayunos y buenos días.</p>
<p>A Nando por sus lunas y su gato políglota.</p>
<p>A Nieves, servidora, &nbsp;por dejarme compartir un trocito de intimidad y ser del Atleti, que eso une.</p>
<p>A J. G vallecillo por sus buenos días tan medievales.</p>
<p>A Josan por su arte culinario.</p>
<p>A mis notarios, LLopis y Rosales porque demuestran que eso de ser notario no es de ser graves.</p>
<p>A Escarlata Gutiérrez por su forma de acercarnos su trabajo, con una hermosa sonrisa.</p>
<p>A Oui c’est moi porque intuyo q lo nuestro es el principio de una gran amistad<span class="Apple-converted-space">&nbsp;</span></p>
<p>A M. Nokitakashi, por ese vermú q nos debemos.</p>
<p>A Carmen Álvarez por su humor inglés y ser una mujer de 10, a la que le debo unas cuantas resacas.</p>
<p>A Gallego Rey por su forma de escribir, tan suya.</p>
<p>A Raquel Centeno y Carmen Rodríguez por su afecto inmerecido.</p>
<p>A Teo por quedarse en mi tuiter y no aburrirse.</p>
<p>Y a tantos y tantos otros que hacen que esto sea un sitio agradable donde asomarse.</p>
<p>Pido perdón por las omisiones, lo he hecho de memoria y todos sabéis que soy Dori, por eso ya sé que no están todos los que son, pero son todos los q están.</p>
<p>Nos veremos en el próximo curso!!!</p>
<p>Lal imagen que ilustra la entrada es de Caitilin Wynne.</p>
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		<title>Un desahucio, unas cajas y un triunfo</title>
		<link>https://mjletrada.es/2019/06/07/un-desahucio-unas-cajas-y-un-triunfo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2019 06:00:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho civil]]></category>
		<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[No suelo recordar con la intensidad que debiera todos los asuntos que he tramitado en el despacho, tampoco los de mi vida cotidiana, supongo que debe ser por un defecto en mi memoria ram. Padezco de lo que se denomina “memoria selectiva”, ésa en la que para que algo quede retenido en ella me impacte, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No suelo recordar con la intensidad que debiera todos los asuntos que he tramitado en el despacho, tampoco los de mi vida cotidiana, supongo que debe ser por un defecto en mi memoria ram. Padezco de lo que se denomina “memoria selectiva”, ésa en la que para que algo quede retenido en ella me impacte, puede ser un olor, una comida o un gesto&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, ahondando en ello, he descubierto que no soy nada especial, porque ya Einstein habló del tema al manifestar que sólo lo que nos emociona, no importa si son alegrías o disgustos, no se olvida. Al parecer, el cerebro retiene esas situaciones porque la emoción que las acompaña activa las regiones implicadas en la formación de las memorias, como el hipocampo y la corteza cerebral. Además, la liberación de hormonas como la adrenalina contribuyen a reforzar la memoria de las situaciones emocionales.</p>
<p style="text-align: justify;">En septiembre de 2000 acudí por primera vez a un lanzamiento, la primera y la última, también he de decirlo. No resulta nada agradable encontrarte a bocajarro con el dolor, el desgarro, la desesperanza, la frustración, en suma, que era lo que yo imaginaba que me iba a encontrar.</p>
<p style="text-align: justify;">Se trataba de un pequeño apartamento situado en una segunda planta sin ascensor de un conjunto residencial construido en la época del boom inmobiliario, aproximadamente en el año 1975-79 en Benalmádena, a pocos metros de la playa. Es la época en la que abren hoteles como el Barracuda, Playa retiro, el Hotel Castillo Santa Clara&#8230; El conglomerado, en su origen un hotel turístico, sufrió la reconversión y devino en una suerte de apartamentos, tipo estudio.</p>
<p style="text-align: justify;">A las diez de la mañana nos presentamos la pequeña comitiva judicial formada por dos agentes, el Procurador y yo, auxiliados de dos policías locales y un cerrajero.</p>
<p style="text-align: justify;">Franqueando la puerta, nos estaba esperando una señora que rondaría los cuarenta y tantos años largos. Había recogido unos pocos enseres dejando en el recibidor varias cajas que contenían libros, fotografías y lo que supuse eran artículos de souvenir.</p>
<p style="text-align: justify;">El ambiente que se respiraba daba un poco de grima, supongo que por mi predisposición.</p>
<p style="text-align: justify;">Disponía de un pequeño salón con cocina americana, baño y una habitación. El salón como estancia principal estaba decorado con cartas astrales, imágenes de magos, druidas y velas. Las estanterías, las pocas de las que disponía la vivienda, se encontraban vacías de libros, pero con imágenes religiosas que daban a la estancia un ambiente tétrico, tenebroso.</p>
<p style="text-align: justify;">-Buenos días. Venimos del Juzgado. Como sabe, tenemos que levantar acta para verificar si existen daños en la vivienda, proceder al cambio de cerradura y entregar la posesión al arrendador, propietario de la vivienda&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">En éstas, el cerrajero ya había comenzado a quitar varios tornillos y estaba mano a mano con el bombín de la cerrdura.</p>
<p style="text-align: justify;">-Si, les estaba esperando&#8230; Es lo único que dijo Amelia a media voz.</p>
<p style="text-align: justify;">No era necesario cambiar la cerradura, tenía aquí el juego de llaves para entregarlo, dijo en un tono tranquilo y pausado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno, nosotros tenemos la obligación de levantar acta y es el propietario el que decide cambiar la cerradura -dijo con una voz gutural el agente, pretendiendo dar cierta solemnidad al acto-. De repente, se volvió al escuchar el sonido sibilante de una especie de destornillador mecánico.</p>
<p style="text-align: justify;">-Como ve, el cerrajero está ya en ello.</p>
<p style="text-align: justify;">Debe saber que respecto a los bienes que deje en la vivienda, es este el momento de llevárselos, de lo contrario se entenderá bienes abandonados y el propietario&#8230; (miró en rededor a las velas, las vírgenes, los druidas y dos cajas de cartón)</p>
<p style="text-align: justify;">Amelia no le dejó terminar.</p>
<p style="text-align: justify;">-He sacado de la vivienda todo lo que quería llevarme. He dejado en estas cajas fotos, libros que pueden hacer suyos, si lo desean.</p>
<p style="text-align: justify;">Me adelanté al agente y hablé con Amelia.</p>
<p style="text-align: justify;">-Amelia, soy la abogada del Sr. Cercedilla, si lo desea, no es necesario que deje aquí los libros y fotos. Son dos cajas y sería triste que fueran al contenedor. ¿Desea usted que gestione este asunto con la biblioteca municipal?</p>
<p style="text-align: justify;">Me miró de hito en hito, clavándome la mirada y examinando cada una de mis palabras y gestos, la declamación de aquéllas y la postura que empleaba al expresarlas.</p>
<p style="text-align: justify;">-No.</p>
<p style="text-align: justify;">Y dirigiéndose al agente que se había dirigido a ella en un primer momento, le preguntó.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Puedo, en lugar de dejar las cajas aquí, regalar estos efectos a la abogada?</p>
<p style="text-align: justify;">Me dejó inerme y creo que también al agente. Nos cruzamos las miradas, él perplejo, y yo queriéndome que me tragara el mediterráneo. ¿Quién me mandaba a mí meterme donde no me llamaban? Sobre todo, acudir al lanzamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">-Si la Letrada no tiene inconveniente, (me miró como buscando mi aprobación), que hable con el propietario. Por mí puede usted dejar las cajas, hago constancia en el acta de las mismas y de lo que ha manifestado -espetó el agente-.</p>
<p style="text-align: justify;">El cerrajero acabó de montar la cerradura y se dio por terminado el acto, con la entrega de la posesión y las dos malditas cajas que por arte de birlibirloque pasaron a ser mías.</p>
<p style="text-align: justify;">Amelia se marchó sin hacer ruido, con dos maletas tipo Samsonite de una tamaño XXL. No consintió ni que el Procurador ni yo le ayudásemos, en un alarde de dignidad recuperada.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, al descender el último peldaño, se volvió a mí y me espetó: “Abogada, espero que haga un buen uso de lo que dejo, quizás le ayude a usted más de lo que supone”.</p>
<p style="text-align: justify;">Me dejó intrigada. ¿A qué se refería? ¿Acaso contenían un tratado sobre gestión del tiempo? ¿Tus zonas erróneas? ¿Cómo hacerse millonario en un día? (Eso último seguro que no, me dije a mí misma).</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">De natural curiosa, no pude resistirme y convencí al Procurador para que me ayudara a llevarme las cajas al coche.</p>
<p style="text-align: justify;">No esperé a llegar al despacho y allí, a una temperatura cercana a los 32<u><sup>o</sup></u>, con más intriga que un niño en la madrugada del día de Reyes, me dispuse a sacar uno a uno el contenido de esas cajas.</p>
<p style="text-align: justify;">Para mi sorpresa, lo que allí se encontraban eran, cartas astrales, fotos antiquísimas en las que deduje figuraba la señora Amelia con unos atavíos un tanto esperpénticos, cartas de tarot y libros de un tal Michael Shermer: “Por qué creemos en cosas raras”, “las fronteras de la ciencia”, “El ojo escéptico”&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La siguiente pregunta que me hice fue para qué iba a servirme a mí todo aquello. A ver, nos desenvolvemos en el terreno de los hechos, intentando darles encaje en una pretensión viable, reconozco que a veces hacemos malabarismos, pero esto era ya rizar el rizo.</p>
<p style="text-align: justify;">Años después, para mi sorpresa hallé la respuesta. &nbsp;Concretamente, 6 años, 6 meses y 6 días después. Al rememorarlo ahora me da aún más canguelo que pudor&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Me designaron de oficio la defensa de una tal Pepita Carmona, vidente, tarotista, que presuntamente había estafado a una mujer de 65 años, la cual había abonado por sus servicios la friolera de 200.000 euros.</p>
<p style="text-align: justify;">En las conclusiones que formulé, basándome precisamente en las tesis de Shermer, puse de manifiesto que era evidente y notorio cuáles eran los servicios de la Sra. Carmona, y que sus resultados o sus efectos más bien, sólo dependían de las creencias de la supuesta víctima. Que ésta era consciente de que pagaba la consulta por unos servicios espirituales o mágicos que iban a solucionar sus problemas y que, de forma clara y meridiana, quien pagaba por ello debía ser consciente de que podían funcionar o no, dependiendo de su convicción, no correspondiendo al Tribunal ni a la defensa valorar las creencias mágicas, esotéricas ni paranormales de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">He de reconocer, sin rubor alguno, que durante el informe sostuve entre mi manos el mago, pero eso, eso es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>La ruptura de Paco y Charitrini, las nuevas tecnologías y la rotura de un himen.</title>
		<link>https://mjletrada.es/2019/04/04/la-ruptura-de-paco-y-charitrini-las-nuevas-tecnologias-y-la-rotura-de-un-himen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Apr 2019 06:30:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[Mi abuela solía decirme que hoy los matrimonios no se aguantan nada. Era una mujer muy creyente, aunque a mí más bien me parecía que estando en el ocaso de su vida tenía necesidad de creer. Solía compartir mis inquietudes con ella, pues tenía un sentido común intacto, aunque su cuerpo no le obedecía. Según [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Mi abuela solía decirme que hoy los matrimonios no se aguantan nada. Era una mujer muy creyente, aunque a mí más bien me parecía que estando en el ocaso de su vida tenía necesidad de creer.</p>
<p style="text-align: justify;">Solía compartir mis inquietudes con ella, pues tenía un sentido común intacto, aunque su cuerpo no le obedecía. Según el médico, el cuerpo tenía fecha de caducidad y el suyo estaba ya muy cascado.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo entonces tenía el despacho junto a su domicilio, éramos vecinas y, casi siempre, manteníamos las puertas abiertas más que nada para que ella supiera que estaba allí.</p>
<p style="text-align: justify;">Solía interesarse por cuanto sucedía a su alrededor. Yo me nutría de su experiencia de vida y ella de mi inocencia al enfrentarme con mi quehacer diario en el despacho.</p>
<p style="text-align: justify;">Con frecuencia me arengaba sobre el honor que representaba la toga y el respeto a los demás. Lo que más le preocupaba es que en mi acometido diario pudiera hacer un daño intencionado a las personas que confiaban en mí. Eso, decía, era algo que era imperdonable, quebrantar la confianza de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Niña, un espejo, cuando se rompe en pedazos, lo puedes recomponer, pero al mirarte, siempre verás esas grietas. Eso representa la conciencia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Era un tanto Calderoniana. Creo que en eso he salido a ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no se equivoquen, no es que pensara que lo que Dios ha unido no ha de separarlo el hombre. No. Sino que, veía con bastante escepticismo la razón por la que la gente decidía cesar su vida en común. Cuando yo le argumentaba que en la mayoría de las ocasiones podía deberse a un bache económico se reía más.</p>
<p style="text-align: justify;">-“¿Bache económico?, qué sabrán esos infelices lo que es un bache económico. Cuando tu abuelo y yo nos vinimos a Málaga apenas teníamos para dar de comer a tus tíos y a tu padre. Vivíamos en una casa que a menudo había que decorar con cubos porque había más agua dentro que fuera. ¿Sabrán esos lo que es tener que poner a tus niñas a servir con siete años? ¿Y las cartillas de racionamiento? Antes no había ayudas sociales, ni comedores de ésos. Si ni las monjas tenían nada que ofrecer, salvo el consuelo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Tonterías, tonterías&#8230;”</p>
<p style="text-align: justify;">Peor era cuando le argumentaba que se habían dejado de querer como marido y mujer. Creo que ahí es cuando más chocábamos.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Pero niña, tú crees que yo he estado enamorada de tu abuelo?”</p>
<p style="text-align: justify;">Yo ponía cara de pócker&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-“Abuela, tener siete hijos, al menos, presupone que sí”.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Tonterías, el amor está sobredimensionado. Cuando tú decidas casarte busca un compañero, alguien con quien compartir tu vida. Que te respete, con el que te complementes y tengas un fin común”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahí es cuando en realidad la sacaba de quicio. Yo era más de Jane Austin y ella de un pragmatismo que apabullaba.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Abuela, eso que tú dices lo tengo con un perro”.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Zarandajas, el amor no trae más que problemas, niña”.</p>
<p style="text-align: justify;">La cosa subía de tono cuando le recordaba la carta de San Pablo a los Corintios, la del amor.</p>
<p style="text-align: justify;">Me apenaba su visión del amor, porque no quería pensar ni por asomo que nunca había sentido pasión, estremecimiento o alegría, desasosiego; en una palabra: vértigo.</p>
<p style="text-align: justify;">Estaba yo con estas tribulaciones cuando mi amiga Carmen Carbonell, mi alter ego, como a mí me gusta decirle, me llamó por teléfono, arrancándome de mis divagaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡¡¡¡MJ!!!!!!!! NO TIENES NI IDEA DE LO QUE ME HA PASADO. ESTO NO ME LO SUPERAS!!! HAS DE CONTARLO, PORFA-PORFA.</p>
<p style="text-align: justify;">Solíamos rivalizar en casos surrealistas, todo hay que decirlo, desde la limpiadora de platillos volantes (que creo fue finalmente incapacitada), hasta el que pretendía exhumar al perro por una negligencia del veterinario. Pero sospechaba que lo que me iba a contar superaría con creces los casos de los que ya conocéis en mi libro, por ese entusiasmo que no disimulaba ni un ápice.</p>
<p style="text-align: justify;">Charitrini, una septuagenaria, ama de casa de toda la vida, de “sus labores” como dijo Carmen que le comentó, estaba hastiada de Paco. Llevaban más de cuarenta años casados, con dos hijos mayores, que vivían de modo independiente y con familia propia.</p>
<p style="text-align: justify;">Paco estaba jubilado, pero, con ocasión de un accidente de tráfico que padeció al cruzar un paso de peatones, le quedó una secuela en la cadera que le hacía caminar con dificultad, por lo que desde entonces era poco dado a salir de paseo, a no ser para echar la partida en el hogar del jubilado.</p>
<p style="text-align: justify;">Charitrini comentaba siempre que el accidente no fue más que por culpa del tabaco. Y ahí es cuando discutían. Él insistía en que de pulmones no tenía nada y ella que tendría la cadera intacta si no hubiese sido por el tabaco, ya que era eso lo que el pobre Paco iba a comprar justo cuando el Opel Vectra de color verde le lanzó contra el parabrisas y lo estampó contra el asfalto.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese a todo, Paco no dejó de fumar, ni tampoco de acudir a diario a la partida, pero sí de salir a pasear con ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Así que, harta de tanto hastío y monotonía, un buen día, según me comentaba Carmen, decidió inscribirse en un curso de internet y Outlook para mayores.</p>
<p style="text-align: justify;">A Paco todo aquello le importaba un pimiento, pero comenzó a afectarle cuando cada vez las ausencias de Chari eran mayores.</p>
<p style="text-align: justify;">Se había comprado una Tablet y una impresora hp por Wallapop; bueno más bien, la compró su nieta pues ella aún era una&#8230; ¿cómo es que lo llaman? ¿inmigrante de internet? Pues eso.</p>
<p style="text-align: justify;">Chari comenzó a utilizar Facebook, twitter, y sobre todo whatsapp.</p>
<p style="text-align: justify;">Argumentaba que lo que más le gustaba era grabar su voz, para evitar las faltas de ortografía.</p>
<p style="text-align: justify;">Así corrían sus días, entusiasmada por todo lo que pasaba en la red, intentando hacer partícipe a su marido de todo aquel mundo de color y fantasía.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta que pasó lo que tenía que pasar, que el desafecto entre ambos creció como un virus que se inocula.</p>
<p style="text-align: justify;">Paco empezó a experimentar cierta actitud desabrida, irritación a todo cuanto parecía o indicaba un crecimiento personal en Chari.</p>
<p style="text-align: justify;">La frustración y la impotencia de Paco creció a niveles exponenciales hasta que según le comentó Chari, le rompió el himen y</p>
<p style="text-align: justify;">decidió&nbsp; separarse de él.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Perdona, Carmen, has dicho himen?- La carcajada que solté fue de una magnitud tan estentórea que moví los papeles de la mesa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">No entendí absolutamente nada de lo que me decía Carmen, pues su voz se mezcló en el teléfono con mis risas, las suyas y unos hipidos que no pude controlar.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Sí, tal cual”. Me dijo cuando ambas nos calmamos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero Carmen, tienen dos hijos mayores. ¿Hablamos de lo mismo? A ver cuéntame porque ya no sé qué pensar. A ver si esta mujer con la edad se ha reconstruido “el chúo” y se lo ha vuelto a romper&#8230; Volvimos a reírnos aún más si cabe, sobre todo pensando en que eso mismo habría dicho Manuel Pérez Piñas, mientras Patricia De Dios nos llamaba a capítulo.</p>
<p style="text-align: justify;">Carmen, ojiplática e intentando guardar la compostura, hizo hincapié en si los hijos eran o no fruto del matrimonio, explayándose Charitrini hasta en las horas de sus nacimientos, así que, viendo que la cosa se complicaba, tomó el asunto por los cuernos y le pidió que le contara con todo lujo de detalles cómo le había roto su Paco el himen, siendo éste el detonante de que hubiese tomado la determinación de separarse de él.</p>
<p style="text-align: justify;">De repente Chari, tomó un folio de la mesa de Carmen y con bastante histrionismo escénico, viviéndolo como la primera vez, lo hizo añicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que Paco había roto a Chari no era otra cosa que su email, su email impreso.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde entonces Charitrini ha dejado las clases de informática y se ha apuntado a inglés para dummies, pero eso, eso es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Este relato está dedicado a mi amiga Carmen, no sólo es una de las mejores abogadas que conozco, sino mi yo en versión con sentido común.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las imágenes que ilustran la entrada son de Jeremy Wong y de Ryan Mc Guire, a los que agradezco su calidad.</p>
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		<title>La detención del Rey Baltazá</title>
		<link>https://mjletrada.es/2018/12/21/la-detencion-del-rey-baltaza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Dec 2018 07:30:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho penal]]></category>
		<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[-“Este es el servicio automático del servicio de guardias y asistencia a detenidos. Se ha intentado contactar con su teléfono a las 05.35 del día 04/01/2017. Le rogamos que se ponga en contacto con Policía, Brigada de Extranjería y Fronteras del Aeropuerto de Málaga”- sonó una alocución en medio de la madrugada. Debía de ser [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">-“Este es el servicio automático del servicio de guardias y asistencia a detenidos. Se ha intentado contactar con su teléfono a las 05.35 del día 04/01/2017. Le rogamos que se ponga en contacto con Policía, Brigada de Extranjería y Fronteras del Aeropuerto de Málaga”- sonó una alocución en medio de la madrugada.</p>
<p style="text-align: justify;">Debía de ser un error, porque no recordaba que estuviera de guardia ese día, así que eché mano del ordenador, de la tarjeta criptográfica, del lector y, voilá, no estaba de guardia. No obstante, desvelada por el error, contacté con el aeropuerto para notificar que el programa había cursado una solicitud a un Letrado que no era el designado para la guardia.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Aquí extranjeros, al habla el inspector Cursac… No, no está usted de guardia, ha sido designada expresamente por el extranjero que está aquí retenido. Dice llamarse Baltazá, desconocemos nacionalidad, ha sido interceptado en el control de frontera al portar en la maleta un objeto con una sustancia viscosa desconocida que ha sido entregada a policía científica para su identificación, análisis y pesaje. Estamos preparando el atestado, procederemos a incoar expediente de iniciación del procedimiento preferente de expulsión e interesaremos como medida cautelar el internamiento en un CIE… No, no, no acredita domicilio fijo o estable conocido en España, no, tampoco arraigo. Alega, eso sí, una causa excepcional a tener en cuenta que permita valorar otra consideración diferente a la expulsión, sí, pero eso ya lo tratamos cuando usted se persone, Letrada”.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto último lo dijo con cierto retintín, que me pareció hiriente e innecesario en esos momentos.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi sistema nervioso no estaba preparado a esas horas de la madrugada para procesar información alguna, era incapaz de elaborar una respuesta motora y mental adecuada, así que me limité a decir que estaría allí lo más pronto posible.</p>
<p style="text-align: justify;">Estaba claro que la acción de la “sinapsis neuronal” en la transmisión de la información en mi caso era de inhibición, pues estaba totalmente bloqueada. Es más, no tenía almacenado en mi sistema nervioso información alguna del tal Baltazá, porque al único que yo recordaba en esos momentos era a un Rey negro, al que solía escribirle todos los años…</p>
<p style="text-align: justify;">Baltazá usaba una vestimenta algo peculiar, parecía sacado de la modista Sara Luque; llevaba un traje de seda color mandarina con tiras bordadas en dorado y una capa damasco en color marfil y capelina blanca. Habría jurado allí mismo que el personaje en cuestión no era ni más ni menos que un actor contratado por la Concejalía de Fiestas y el presidente de la Agrupación de Cofradías de Málaga para salir en cabalgata, pero la cara&nbsp; avinagrada del instructor no me dio pie a hacer derecho creativo ni a lo zaino.</p>
<p style="text-align: justify;">Y si caricaturesca era su apariencia externa, lo que argumentó después no le iba a la zaga en esperpéntico. Baltazá provenía de Oriente, pero era incapaz de recordar, después de 2017 años de vida, el lugar concreto de su origen. Argumentaba ser Rey y rey Mago, lo que añadía como una plusvalía a su persona, pero mago no en plan&nbsp; Juan Tamariz –él no jugaba con los naipes ni sacaba conejos de chisteras ni monedas de las orejas- del que había oído hablar hacía años; tampoco se asemejaba a Anthony Blake, pues no sometía a la gente a pruebas mentales de ningún tipo en el que, finalmente, de lo único que pudieran estar seguros es de su propia mente. Más bien, en su caso, su mera existencia estaba basada en el deseo mismo de los demás, de millones de niños y niñas del mundo entero que cada año, de forma pertinaz e impenitente, dirigían una carta repleta de deseos y buenas intenciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Le pregunté quién le había recomendado que le asistiera yo, pues no recordaba que le hubiese asistido con anterioridad o que nos conociéramos de antes y sin cortarse un pelo me espetó: “ay, habibi, porque tú siempre me escribes a mí”.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegados a ese punto no me atreví a preguntarle por la sustancia viscosa y dorada no fuera a argumentar que era mirra.</p>
<p style="text-align: justify;">Me dirigí al instructor con cierto recelo y preocupación a partes iguales y le solicité entrevistarme en su despacho, en privado, pues quería intercambiar con él cierta información.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sr. Cursac, tenemos un pequeño problema. Un problema de identidad anejo a otro de inmunidad de jurisdicción.</p>
<p style="text-align: justify;">Cursac demudó…</p>
<p style="text-align: justify;">¿Recuerda usted el Auto de 26 de julio de 2010, dictado en Huelva por el Magistrado de instrucción núm. 4, en las Diligencias Previas 1861/2010?- dije yo sin ambages ni circunloquios.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿A dónde quiere ir usted a parar, Letrada? No me venga con jurisprudencia menor que su cliente tiene menos papeles que un grillo y encima, si sigue hablando, más que al CIE vamos a solicitar un internamiento no voluntario en un centro psiquiátrico, eso a expensas de lo que diga científica, pues a ver qué diantres es esa sustancia viscosa que todo parece indicar que es mdma.</p>
<p style="text-align: justify;">-“A ver, a ver, hoy es día cuatro de enero, este ciudadano cuyo origen oriental no está determinado dice llamarse Baltazá, argumenta ser rey y rey mago. Tenemos serias dudas de su identidad; bien, imagínese que se trata del Rey mago Baltasar, estaríamos como dice esa resolución ante un supuesto de inmunidad de jurisdicción que impediría la acción de los Tribunales españoles. De otro lado, piense conmigo, hace más de dos mil años que no se resuelve la polémica en torno a su verdadero país de origen, dígame entonces si no es un hecho imposible su expulsión, no cabe retorno a ningún sitio. Carece de documentación, no le constan antecedentes aquí en España y la sustancia viscosa esa de la que usted habla, pues igual hasta es mirra… Piense por un momento, ¿cabría acreditar en este caso una causa excepcional a tener en cuenta que permita valorar otra consideración diferente a su expulsión?&#8230; Piense por un momento -volví a repetir- en el interés superior del niño, en consonancia con la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, que como sabe es una consideración primordial de los Estados miembros al aplicar la Directiva de retorno. Imagínese usted el titular en la Opinión de Málaga “detenido el Rey Baltasar” “los niños se quedan sin cabalgata”…</p>
<p style="text-align: justify;">La cara del instructor enrojeció hasta el límite de las orejas y temí una arenga incendiaria por su parte. Se recompuso durante unos instantes y se volvió para el interfono.</p>
<p style="text-align: justify;">-Rodrígueeeeeez, páseme con el Juez de Guardia, con la Concejalía de fiestas, con la Agrupación de Cofradías y tráigame dos cafés, haga usté el favor.</p>
<p style="text-align: justify;">¿cómo lo quiere, Letrada? -Dijo con el mismo timbre de voz autoritario-</p>
<p style="text-align: justify;">-Con leche de soja –dije con un hilito de voz imperceptible.</p>
<p style="text-align: justify;">El juez de Guardia argumentó que si no se interesaba internamiento alguno carecía de competencias sobre al asunto y que tratándose de una cuestión administrativa el cauce debía ser otro, a salvo de que efectivamente la sustancia interceptada fuera de las que causaban daño a la salud.</p>
<p style="text-align: justify;">El laboratorio químico-toxicológico de la Brigada de Policía científica de Málaga emitió informe acerca de la sustancia aprehendida, concluyendo que la sustancia de naturaleza mineral de color pardo-rojiza, que arrojaba un peso neto de 508,09 gramos y que había sido sometida a análisis organoléptico, colorimetrías, análisis cualitativo por cromatografía de gases, por espectrometría de masas y por cromatografía de gases con detector de ionización de llama, había arrojado un resultado negativo a cualquier compuesto tóxico, siendo a todas luces mirra.</p>
<p style="text-align: justify;">La Agrupación de Cofradías y la Concejalía de Fiestas se mostraron al unísono conformes con la contratación de Baltazá como Rey Mago, ya que así se quitaban de un plumazo la ardua tarea de organizar tal asunto y determinar qué&nbsp; concejal asumiera el cargo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y, finalmente, Baltazá asumió el compromiso de marcharse el día 7 de enero con el pasaje a Egipto, cuyo coste fue asumido por Asuntos Sociales y Stop Racismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Me quise despedir de él, pero iba en volandas entre la concejal y el presidente de la Agrupación de Cofradías, más contento que yo con un bocata de lomo.</p>
<p style="text-align: justify;">Volví tras mis pasos y me percaté de que me había dejado el maletín y el bolso en el despacho de Cursac, así que entré para recogerlos y allí estaba el agente, redactando lo que pensé que era la minuta a la que se refiere el artículo 294 de la lECr, una especie de relación verbal circunstanciada de los hechos.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, lo que estaba escribiendo era algo que no iba&nbsp; dirigido ni al Ministerio Fiscal ni al Juez de instrucción, sino al mismísimo Baltazá, pero eso, eso es otra historia…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Este post va dedicado especialmente a mi amigo Jorge García Herrero, una estupenda persona y un brillante profesional al que todos debieran seguir&nbsp;<a href="https://jorgegarciaherrero.com/blog">https://jorgegarciaherrero.com/blog</a> y al que autorizo expresamente a que lo enlace con su web como regalo por Navidad.</p>
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		<title>El misterio de las cenizas de la urna de Kapoor</title>
		<link>https://mjletrada.es/2018/11/30/el-misterio-de-las-cenizas-de-la-urna-de-kapoor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Nov 2018 07:30:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho civil]]></category>
		<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[A finales del año 2015 aterrizó en mi despacho un personaje de lo más peculiar. Venía recomendado por un antiguo cliente y eso me hizo bajar un tanto la guardia, más que nada por la honradez y probidad que le precedía al mismo. Trabajaba como cocinero en el restaurante de aquél y no lo reconocí [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">A finales del año 2015 aterrizó en mi despacho un personaje de lo más peculiar. Venía recomendado por un antiguo cliente y eso me hizo bajar un tanto la guardia, más que nada por la honradez y probidad que le precedía al mismo. Trabajaba como cocinero en el restaurante de aquél y no lo reconocí enseguida, no hasta que un efluvio de mezcla de hierbas aromáticas y especias impregnó la estancia.</p>
<p style="text-align: justify;">Era Devdadn Kapoor, la misma persona que me servía el pollo tandoori masala para llevar los días en los que las guardias de juzgado se me hacían menos llevaderas.</p>
<p style="text-align: justify;">De manera inesperada, tomó asiento y depositó en la mesa de mi despacho una cadena con un colgante de cristal, en el que pude apreciar restos de cenizas, sin entender un pimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Tuvo que apercibirse de mi gesto, mezcla de perplejidad, grima y asco, pues tomó la palabra súbitamente antes de poder articular yo palabra.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Esto que ve usted es lo que me ha llevado hasta aquí. Son los restos de mi difunta madre. El colgante no es otra cosa que una pequeña urna donde yo depositaba parte de las cenizas de su cremación, la que se llevó a cabo en la funeraria La Popular, de aquí de Málaga”.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi cuerpo comenzó a experimentar un rechazo más que evidente, una mezcla de asco y repugnancia que vino acompañada de una disimulada arcada.</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;-“Devdadn, no entiendo muy bien el motivo de su consulta” -pude articular con evidente repugnancia que no me molesté en disimular sin despegar la vista de aquel artilugio, con unas reprimidas ganas de lanzarlo desde la mesa al suelo que me abstuve de hacer no ya por cuestiones de urbanidad, sino por pragmatismo, pues de haberlo hecho, habría esparcido más cenizas aún de las que incipientemente aparecieron en el cristal de la mesa-.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Verá usted, Letrada, hace menos de una semana adquirí por Amazon este artículo que se promocionaba como colgante de cristal de urna de recuerdo para las cenizas de los seres más queridos. Como puede ver, el colgante tiene un tipo de cierre de mosquetón que, con el uso, se ha despegado y, como consecuencia, las cenizas de mi madre se han volatilizado, salvo este resto que a consecuencia del sudor y su contacto con mi cuerpo, se han quedado impregnadas”.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese momento, fijé, si cabía aún más, mi atención en aquella pequeña cripta, y visualicé todos y cada uno de los músculos de mi cara que intervenían en aquella expresión de rechazo y aversión: el superciliar, orbicular del ojo, piramidal, elevador propio, ala de la nariz, labio superior, triangular, borla …</p>
<p style="text-align: justify;">-“Esto que ve es lo único que me queda de mi difunta madre, el resto fue esparcido al aire. Guardaba estas pequeñas cenizas para llevarlas a Varanasi…”</p>
<p style="text-align: justify;">Corté su discurso, me estaba costando sobremanera atender a sus palabras en la medida en que tenía la mirada fija en las cenizas, en mi mesa y en el parqué. Sentí un escalofrío inusitado que me recorría el cuerpo, una cierta aprensión que no me permitía concentrarme.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Más allá de solicitar usted la devolución del producto por defectuoso, entiendo que ¿lo que usted pretende es algún tipo de resarcimiento por daños morales”? –Atajé-</p>
<p style="text-align: justify;">-“Mire usted, Letrada, para nosotros, la muerte no es lo opuesto a la vida, sino al nacimiento. La muerte, al fin y al cabo, es el fin de lo físico. Sin embargo, al considerar que el proceso de reencarnación comienza con la muerte del cuerpo, en el que la persona se separa de su “bhuloka”, el hogar terrenal de su alma cuando estaba vivo, lo que pretendíamos mi familia y yo con las cenizas de mi madre llevándolas al Ganges era cumplir con el ritual sagrado, permitiendo purificar sus pocos pecados e interrumpir el&nbsp; ciclo de la reencarnación a través de la liberación definitiva del alma”.</p>
<p style="text-align: justify;">-“Entiendo –dije yo con evidente apremio- que lo que pretende decirme es que al haberse quedado sin cenizas, ¿no hay modo de interrumpir la reencarnación?”.</p>
<p style="text-align: justify;">Devdadn no torció el gesto, pese a mi ignorancia al respecto, sino que en tono afable me reconvino con la siguiente cuestión:</p>
<p style="text-align: justify;">-Verá usted, para mí era muy importante poder llevar estas cenizas a Varanasi, interrumpir el proceso de la reencarnación. Este artilugio me permitía la posibilidad de trasladar las cenizas hacia allí, el resto, como sabe y le he dicho ya, fueron esparcidas al aire, aquí en Málaga.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Considera usted viable nuestra pretensión de ser indemnizados? Consideramos un daño insoslayable la pérdida de las cenizas a consecuencia del producto defectuoso…</p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente, el mosquetón no había sido soldado bien, a consecuencia de lo cual de forma paulatina y casi disimulada iba perdiendo cierta cantidad de ceniza hasta que ésta se hizo evidente. La pregunta que me hacía era, más allá de que el producto era defectuoso, ¿cabría reclamar daños morales?&nbsp;¿Podríamos considerarla de naturaleza objetiva, en el sentido de apreciarla sin necesidad de achacar al vendedor/producto una determinada conducta? No. En este caso debíamos acreditarla.</p>
<p style="text-align: justify;">Era obvio que para mi cliente era de suma importancia el rito funerario, que con ello se le privaba de interrumpir el ciclo de la reencarnación y con ello creaba en su ánimo una perturbación y un desasosiego que podría ser indemnizado.</p>
<p style="text-align: justify;">Con independencia del reintegro del importe del producto, Davdadn pretendía una indemnización pecuniaria por el daño moral sufrido. Utilizando el símil del banquete de bodas, era lógico pensar en las legítimas expectativas de Devdadn, en cómo había planificado los detalles del viaje y de sumergir en el Ganges aquel artilugio, poniendo fin a lo que él denominaba el ciclo de la reencarnación. Desde luego, sus expectativas se vieron frustradas al no haber podido cumplir ese deseo, causándole un impacto o sufrimiento espiritual.</p>
<p style="text-align: justify;">Haciendo uso de un malabarismo jurídico-creativo, pensé que los daños morales se identificaban con las consecuencias no patrimoniales representadas por el impacto o sufrimiento psíquico o espiritual que en mi cliente pudo producir el resultado inicuo de aquél producto y que aquél debía ser objeto de prueba. Porque, en todo caso,&nbsp; el derecho a ser indemnizado, aplicando la ley de consumidores y usuarios, no abarcaba esos daños morales que reclamaba. Lo cual no excluía la correspondiente acción siempre y cuando pudiera acreditar la existencia de aquél y la relación causal.</p>
<p style="text-align: justify;">Transcurrieron varios meses, tenía pergeñada ya la demanda entre la que incluía una extensa bibliografía acerca la importancia del rito funerario para los hindúes, cuando una noticia me dejó pasmada, helándome la sangre…</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“La Sección 1ª de la Audiencia Provincial de Málaga ha publicado un edicto para que los perjudicados no identificados aún en el caso de Parcemasa, por el que se condenó entre otras funerarias a la Popular, puedan reclamar las indemnizaciones correspondientes.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Así, se publica una relación extensa –más de 2300- de nombres de personas cuyos perjudicados no han sido identifiados y se advierte a los posibles afectados que deberán comparecer en la citada sección antes del 6 de octubre de 2020…”</em></p>
<p style="text-align: justify;">Sí, entre ellos figuraba Kapoor, pero eso, eso es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Nota aclaratoria:</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás ustedes lectores no recordarán qué suceso estremeció a los malagueños en el año 1997. Por aquél entonces la policía judicial descubrió un fraude en el que estaban implicadas varias funerarias que utilizaban bajo cuerda un horno crematorio en connivencia con un empleado. Se realizaron cremaciones ilegales y se entregaron a los familiares restos que no se correspondía con su familiar difunto.</p>
<p style="text-align: justify;">El fiscal, en aquel caso, acusaba al propietario de la funeraria la Popular de tener en el garaje de su domicilio cadáveres almacenados sin que hubiesen sido incinerados que fueron descubiertos tras un registro domiciliario donde se incautaron un total de 55 restos humanos y que no habían sido entregados para quemar.</p>
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		<title>La compensación de créditos, según Sergio Cárdenas.</title>
		<link>https://mjletrada.es/2018/01/25/la-compensacion-creditos-segun-sergio-cardenas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Jan 2018 07:00:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[derecho civil]]></category>
		<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[Sergio Cárdenas Benítez, conocido en el submundo del lumpen como “el leñas” era un joven rebelde, de espíritu sumamente impulsivo, con reacciones emocionales desproporcionadas, por utilizar un eufemismo. Se había ganado a pulso el apodo, pues cualquier discusión, controversia, o estímulo que lo contrariase terminaba desencadenando una reacción violenta por parte de aquél. Contaba ya [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Sergio Cárdenas Benítez, conocido en el submundo del lumpen como “el leñas” era un joven rebelde, de espíritu sumamente impulsivo, con reacciones emocionales desproporcionadas, por utilizar un eufemismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Se había ganado a pulso el apodo, pues cualquier discusión, controversia, o estímulo que lo contrariase terminaba desencadenando una reacción violenta por parte de aquél.</p>
<p style="text-align: justify;">Contaba ya en su tierna adolescencia con múltiples procedimientos abiertos en los Juzgados de Menores de la capital y en todos se hacía constar el abuso en el consumo de alcohol, tóxicos, su carácter violento y agresivo y su poca o nula empatía. Pese a tener pleno conocimiento de las normas socialmente más adaptativas, no le importaba un bledo las consecuencias negativas que sufriera la víctima de una de sus transgresiones. Actuaba impulsivamente, con una ausencia plena de autocontrol.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre sus antecedentes contaban varios delitos de lesiones, robos violentos, lesiones en riña tumultuaria y atentado a agentes de la autoridad.</p>
<p style="text-align: justify;">En su historial familiar, como pude apreciar entonces, se describía ya una dilatada trayectoria de conflictos entre sus progenitores que había deteriorado la relación familiar hasta el punto de que la actitud celosa del padre respecto a la madre y los continuos malos tratos a los que se veía sometida culminaron con una agresión por parte de Sergio hacia su padre, que le causaron contusiones faciales múltiples con fractura en el seno maxilar superior derecho, fractura de piezas dentales y heridas en labios, mano y abdomen. Tras aquella paliza, nunca más se supo de aquél.</p>
<p style="text-align: justify;">Podía decir sin temor a equivocarme que Sergio, pese a su carácter explosivo y pese a su absoluto desprecio por el cumplimiento de norma alguna, incluso la intrafamiliar que la madre intentaba imponerle sin éxito, veneraba a aquélla, aun y a pesar de no aceptar imposiciones de nadie, sólo con la madre no reaccionaba desproporcionadamente ante la insistencia de aquélla de corregir su temperamento.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera vez que lo asistí fue sobre el verano de 2012, se había abierto juicio oral contra él por un delito de lesiones. Según el informe del Ministerio Fiscal, Sergio se enzarzó en una discusión con un tal Lázaro con ocasión de no permitirle la entrada en un garito por llevar zapatillas, que finalizó en una brutal paliza a resultas de la cual le causó a aquél policontusiones, erosión en región frontal izquierda y ala nasal derecha, escoriaciones leves en ambos miembros superiores, tumefacción a nivel del quinto metacarpiano de la mano derecha, traumatismo craneoencefálico leve, heridas superficiales en tórax, herida penetrante en cuello y herida penetrante subescapular izquierda.</p>
<p style="text-align: justify;">Alcanzamos una conformidad con el Ministerio Fiscal, suspendiéndose la pena al comprometerse al abono de la responsabilidad civil que, lógicamente, abonó su madre en meses interminables y con gran sacrificio por su parte y benevolencia por el perjudicado.</p>
<p style="text-align: justify;">No supe más de Sergio ni de su madre, no hasta hace aproximadamente un año. Regresaba de la ciudad de la Justicia tras logar que, respecto a un menor que no había respetado las pautas de la libertad vigilada por circunstancias que no vienen al caso, no le fuese modificada la medida.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegaba exhausta, con ganas de desparramarme en el sofá de casa y olvidarme de todo, cuando, al frenar en un ceda al paso, una señora con dificultades para deambular me hacía señas con un bastón. Iba cargada de bolsas de comida y, en un principio, pensé que se había equivocado al ser mi vehículo de un blanco níveo. Pero no, al bajar la ventanilla de la puerta izquierda de mi vehículo le quise expresar que no era de servicio público pero no me dejó hablar…</p>
<p style="text-align: justify;">-Hija, ¿podrías acercarme a mi casa? Vengo de Cáritas y no puedo subir a casa, como ves estoy impedida y no puedo pagar un taxi ni tengo a nadie que me lleve.</p>
<p style="text-align: justify;">En esa tesitura, obviamente recordaba las advertencias que de forma constante e impenitente me ha hecho mi madre en la vida y que yo, curiosamente, con el devenir de los años, le estoy haciendo a mi hija. Pero saltándome al albur las mismas, dejé que se subiera a mi coche y la llevé a su casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante el trayecto, la pobre mujer no dejó de relatar lo mal que la había tratado la vida, de su soledad, que solapaba con su hijo quien, siendo de naturaleza buena y noble, se había dejado atrapar por un carácter indómito, rebelde y violento, pero que, en realidad, nadie sabía entender.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo que por natural soy curiosa, fui engranando las piezas de aquel rompecabezas que relataba hasta llegar a la conclusión de que Mercedes era la madre de Sergio, hecho que corroboré al ayudarla a bajar del vehículo.</p>
<p style="text-align: justify;">El hijo la estaba esperando a pie de calle y ambos nos miramos, yo más sorprendida que él, pensando en ese instante que no me había reconocido.</p>
<p style="text-align: justify;">-Mamá, te tengo dicho que no te metas en vehículos de nadie, que cualquier día te dan un susto.</p>
<p style="text-align: justify;">Mercedes se echó a reír con complacencia por la reprimenda del hijo al que correspondió de modo condescendiente para no contrariarlo…</p>
<p style="text-align: justify;">A escasas tres semanas de mi encuentro con Sergio del que, obviamente juraba y perjuraba no se percató de quien era yo, me encontraba sobre las 23 horas de un viernes sacando dinero de un cajero que está a pocos pasos de casa. Sentí una sombra a mi espalda, pero me imaginé que era otro incauto como yo que necesitaba dinero para el fin de semana. Sin embargo el objeto punzante que sentí en las lumbares me despejó las dudas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pija, no te muevas o te coso. Dame la pasta.</p>
<p style="text-align: justify;">Me volví tan lentamente con el dinero en la mano que cada movimiento de la cadera lo visualicé como en una película lenta, flexo-extensión, abducción-aducción y rotación.</p>
<p style="text-align: justify;">-Hostia puta, usté otra vé. Está en tos laos como las cagá de perro!!!!</p>
<p style="text-align: justify;">Recogió la navaja y marchándose lentamente de mi lado, a unos diez pasos y como diría Sabina, haciendo un exceso, en lugar de tirarme dos besos, uno por mejilla, me giñó el ojo derecho llevándose dedo índice y corazón a la sien derecha bramando con ironía y sarcasmo:</p>
<p style="text-align: justify;">-“Estamos en paz, abogá”</p>
<p style="text-align: justify;">Nunca, nunca, hemos de subir a un coche con extraños, como tampoco llevar a extraños con nosotros (menuda cantinela me echó mi querida Carmen Carbonell), pero, a veces, en contadas ocasiones, una decisión equivocada o desacertada te puede llevar a un destino inesperado, pero eso, como saben, es otra historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nota: la imagen de la entrada de la señora es de @arturyeti vía unsplash, a quien agradezco en gordo su generosidad.</p>
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		<title>El Misterio de la vida</title>
		<link>https://mjletrada.es/2017/12/22/misterio-la-vida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[María Jesús Montero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Dec 2017 07:05:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Motivacional]]></category>
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					<description><![CDATA[Conocí a María en el Registro de la Propiedad núm. 2 de Benalmádena. Yo iba a pedir una nota simple y casi me doy de bruces con el cubo de la fregona, despistada como soy por naturaleza. Reconozco que no me apercibí de que el suelo aún estaba chorreando ni tampoco me fijé en el [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Conocí a María en el Registro de la Propiedad núm. 2 de Benalmádena. Yo iba a pedir una nota simple y casi me doy de bruces con el cubo de la fregona, despistada como soy por naturaleza.</p>
<p style="text-align: justify;">Reconozco que no me apercibí de que el suelo aún estaba chorreando ni tampoco me fijé en el triángulo de peligro que había sido colocado, deslizándome con los tacones y el maletín justo hacia el cubo de la fregona.</p>
<p style="text-align: justify;">María se disculpó, sin embargo, pese a mi torpeza sintiéndome un poco avergonzada porque la distracción y el fallo había sido mío y no de la joven de ojos rasgados, que abultaba casi tanto como el mostrador, por su avanzado estado de gestación.</p>
<p style="text-align: justify;">Entablamos una corta conversación, mientras Rodrigo me buscaba las notas que había solicitado y me adjuntaba la factura.</p>
<p style="text-align: justify;">A esas horas de la tarde, sólo permanecíamos en la estancia Rodrigo, María y yo y quizás algunos oficiales a los que no pude ver tras los cristales tintados.</p>
<p style="text-align: justify;">Se lamentó una vez más del desorden, achacándolo a que a esas horas de la tarde no solía acudir público y era cuando mejor podía desarrollar su labor de limpieza…</p>
<p style="text-align: justify;">-Siento que se haya podido usted lastimar, es que a esta hora no viene nadie&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Perdone –la interrumpí-. No tiene usted por qué disculparse. La que va al retortero soy yo, no he visto ni la señal, ni el cubo ni me he fijado en el suelo. Si incluso le estoy agradecida, ¿no ve, acaso, que quien tropieza y no cae adelanta camino?</p>
<p style="text-align: justify;">Se echó a reír con una espontaneidad y desparpajo tal, que me contagió la risa.</p>
<p style="text-align: justify;">-Mi nombre es María Jesús. No se apure, mujer, que yo también friego y limpio en casa. Lamento haberle pisado el suelo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Yo soy María, llevo aquí varios años, pero soy de Nazaret. Me encontrará aquí todos los viernes. Es un día complicado para mi pero es lo único con lo que contamos mi marido y yo.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi naturaleza curiosa me llevó a preguntar por qué era un día complicado un viernes por la tarde&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">-Porque celebramos en casa el Sabbat –me dijo con total naturalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La ayudé a recoger el cubo, instante en el que Rodrigo volvió de la impresora para entregarme las notas y la factura.</p>
<p style="text-align: justify;">Me despedí de ambos y casi vuelvo a tropezar de nuevo esta vez en la puerta con un señor de unos treinta y tantos años que a buen seguro era el marido de María, pues le hizo un gesto de apresuramiento que vino acompañado de un “ya voy José, ya salgo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Pasaron dos semanas y volví de nuevo al Registro. Esa vez, aun siendo viernes, no encontré a María, la sustituía una joven ucraniana, Ludmila, que hablaba español como yo el inglés. Pertenecía a la empresa de limpieza donde tenían contratada a María, “todo limpio,sa” y le pregunté por ella.</p>
<p style="text-align: justify;">-No, no, María es enferma. Bebé próximamente. Problemas porque casa alquiler, dueño puff, echa a la puerta ya –la psicomotricidad era su fuerte porque gracias a ello pude colegir que María estaría próxima a dar a luz y que tenían señalada fecha para el desahucio por falta de pago-. No posible suspender marcha, ya suspensa una anterior. Pienso que hospital está, materno creo. Nacer niño en breve. No tener casa, pobre. Trabajo fin. Quizás ayuda. No sé. Yo tengo teléfono…</p>
<p style="text-align: justify;">Le pregunté por el marido, pero ahí mi imaginación se vio desbordada, porque no entendí si el hombre era carpintero o se había marchado al extranjero en un barco, como la canción de Concha Piquer.</p>
<p style="text-align: justify;">Jesús, hijo de María y José, nació el 25 de diciembre de ese 2010 a primera hora de la mañana, según me contó Ludmila con su lengua de trapo; a María le habían dejado en la habitación no sabía quién, no supo decírmelo vaya, (movía la cabeza de arriba abajo en perfecta coordinación con los hombros) un “décimo de lotería del Niño”, unas velitas aromáticas de incienso, que según aquélla olían a “porro” y una sustancia gomosa (así lo entendí interpretando aquel gesto en el que juntaba una y otra vez como si le fuera la vida en ello, los dedos gordo, índice y anular).</p>
<p style="text-align: justify;">Ustedes se preguntarán, como lo hago yo cada día, qué fue de María, José y Jesús y la coincidencia de éstos con personajes de nuestra historia bíblica, pero la vida es un Misterio y además, otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Feliz Navidad a todas las personas que día a día contribuyen a que la vida de los demás valga la pena, crean o no en un Dios Padre Todopoderoso.</p>
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